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Murió Robby Albarado, el jockey de Curlin y gran protagonistas de la hípica estadounidense

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

Ganador de más de 5200 carreras y figura clave en las campañas de Curlin, Mineshaft y Swiss Skydiver, el jinete estadounidense falleció a los 52 años apenas unos días después de haber sido sometido a una intervención cardíaca



SARATOGA SPRINGS, New York (Especial para Turf Diario).- El turf estadounidense recibió este martes una noticia devastadora con la muerte de Robby Albarado, uno de los jockeys más destacados de las últimas tres décadas y recordado especialmente por haber sido el inseparable compañero de Curlin (Smart Strike), con el que escribió algunas de las páginas más brillantes de la historia reciente del deporte. Tenía 52 años.

Retirado de la actividad oficial al término de 2021, Albarado trabajaba en los últimos años como vareador para Kenny McPeek, precisamente el entrenador con el que celebró su último gran éxito cuando condujo a Swiss Skydiver (Daredevil) al triunfo en el Preakness Stakes (G1) de 2020, convirtiéndose en apenas la sexta potranca en ganar la segunda gema de la Triple Corona.

Su fallecimiento se produjo pocos días después de haber sido internado en Saratoga Springs para colocarle un stent tras detectársele una obstrucción coronaria total. Incluso el propio McPeek había compartido recientemente una fotografía del jinete recuperándose con una sonrisa, mientras que el domingo Albarado le había enviado un mensaje a su amigo Dale Romans asegurándole que se sentía "como una persona nueva". La noticia de su muerte tomó por sorpresa a toda la comunidad hípica.

"Era un gran amigo y un extraordinario hombre de caballos. Esto es muy duro", expresó McPeek.

Nacido el 11 de septiembre de 1973 en Lafayette, Louisiana, Albarado comenzó a montar en pequeños hipódromos rurales cuando apenas tenía 12 años. Debutó profesionalmente en 1990, en Evangeline Downs, y tras destacarse en aquel estado, Arkansas e Illinois se instaló definitivamente en Kentucky en 1996, donde construyó una carrera excepcional.

Fue campeón en Arlington Park, Fair Grounds, Keeneland, Oaklawn Park y Churchill Downs, escenario en el que sus 87 triunfos clásicos sólo son superados por el legendario Pat Day.

Su consagración llegó de la mano de Mineshaft (A.P. Indy), al que condujo durante la inolvidable campaña de 2003, cuando obtuvo el título de Caballo del Año gracias a cuatro victorias de G1, entre ellas la Jockey Club Gold Cup.

Sin embargo, su nombre quedará para siempre ligado a Curlin, uno de los mejores purasangres del siglo XXI.

Juntos conquistaron el Preakness Stakes (G1) de 2007 con un espectacular atropellada para superar por una cabeza al favorito Street Sense (Street Cry), iniciando una sociedad inolvidable. Ese mismo año Curlin fue tercero en el Kentucky Derby (G1), perdió por apenas un hocico el Belmont Stakes (G1) frente a la potranca Rags to Riches (A.P. Indy) y cerró la temporada derrotando a los mayores en el Breeders' Cup Classic (G1) para coronarse Campeón 3 años Macho y Caballo del Año.

Al año siguiente la dupla volvió a dominar el máximo nivel, destacándose la extraordinaria victoria por 7 1/4 cuerpos en la Dubai World Cup (G1), disputada en Nad Al Sheba, Dubai, Emiratos Arabes Unidos, la tarde en que superó al caballo argentino Asiatic Boy (Not for Sale).

"Fue tan fácil como pareció. Es un caballo realmente especial. Demostró que era el mejor del mundo", dijo entonces Albarado.

A lo largo de una campaña que se extendió durante 32 temporadas, acumuló 39 triunfos de G1 en los Estados Unidos, incluyendo además el Breeders' Cup Juvenile Fillies Turf (G1T) de 2009 con Tapitsfly (Tapit) y la inolvidable Breeders' Cup Mile (G1T) de 2011 con Court Vision (Gulch), vencedor a 60-1.

Precisamente esa carrera ocupa un lugar especial en el recuerdo de Dale Romans: "Compartimos grandes victorias y momentos inolvidables, pero, por encima de todo, era familia. Fue mi jockey principal durante mucho tiempo. Trabajador, talentoso y siempre positivo. Era una gran persona", señaló el entrenador.

Romans recordó además una de las tantas anécdotas que reflejaban el enorme ojo clínico del jinete.

"Antes del Derby de Kentucky de 2011 trabajó a Animal Kingdom (Leroidesanimaux) para Graham Motion. Cuando bajó del caballo me dijo: 'No pierde'. Y el caballo terminó ganando el Derby", contó.

Paradójicamente, Albarado no pudo montar aquella tarde. Días antes había recibido una fuerte patada en el rostro en el paddock, lesión que obligó a reemplazarlo por John Velazquez, que finalmente condujo al futuro ganador.

En total, Albarado disputó 34.114 competencias, con un extraordinario balance de 5222 victorias, 4950 segundos puestos y 4696 terceros, superando los 221 millones de dólares en premios y ubicándose entre los 34 jockeys que alcanzaron la barrera de los 5000 triunfos en la historia del turf norteamericano.

En 2004 recibió además el prestigioso George Woolf Memorial Jockey Award, reconocimiento reservado para aquellos profesionales que distinguen al deporte tanto dentro como fuera de la pista.

La desaparición de Robby Albarado deja un enorme vacío en la hípica internacional. Dueño de un talento excepcional, protagonista de algunas de las gestas más memorables del siglo XXI y respetado por colegas, entrenadores y aficionados, su legado permanecerá unido para siempre a los grandes campeones que condujo y a una trayectoria que lo convirtió en uno de los jockeys más importantes de su generación.

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