Obataye fue Caballo del Año… ¿pero fue realmente el mejor?
- Turf Diario

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Resultados cruzados, criterios difusos y decisiones discutibles marcaron una de las premiaciones más polémicas de los últimos años; Juan Carlos Bagó mereció el Pellegrini del Año

Por Diego H. Mitagstein
Ganar una carrera en el año, ¿puede ser mérito suficiente como para ser elegido como Caballo del Año? Esa fue la gran pregunta que quedó flotando este jueves tras la consagración del crack brasileño Obataye como el mejor de 2025 en la Argentina.
Quedarse con el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) le bastó al hijo de Courtier para llevarse el premio más importante de la hípica nacional, por encima de ejemplares con pergaminos mucho más sólidos desde sus campañas como Need You Tonight (Hat Ninja), El Exito (Il Campione) o The Gladiator's Hat (Hat Ninja), sin dejar de mencionar el enorme error que significó la no postulación para esa estatuilla de Charm (Strategos), que arrasó en todas las categorías femeninas y fue la solidez hecha caballo.
Que quede claro: no se trata de discutir si Obataye es un gran caballo, ¡por supuesto que lo es! Sino de decidir qué se está reconociendo. Cuando los triunfos de Xin Xu Lin (Wondertross) o de Nao da Mais (T.H. Approval) en el Pellegrini, ninguno de los dos terminó consagrándose.
En rigor, la versión número 47 de las Distinciones Carlos Pellegrini, con el Hipódromo de San Isidro como escenario, generaron discusiones al por mayor ante ausencias inexplicables, inclusiones llamativas e incoherencias, todo pura responsabilidad de quienes tienen la posibilidad de emitir su voto, muchos de ellos, utilizando esa potestad sin ningún tipo de rigor e, incluso, con desinterés, sacándose el tema de encima.
Volviendo a la pregunta del comienzo, la misma duda surgió en Uruguay hace poco cuando ganar el Ramírez (G1) le permitió a Ever Daddy (Daddy Long Legs) ser Caballo del Año allí, o en los Estados Unidos, tras la consagración del japonés Forever Young (Real Steel) como Campeón Caballo Adulto tras ganar el último Breeders' Cup Classic (G1), en su única salida de la temporada allí.
Algunos podrán decir que Obataye se quedó con la carrera más importante del año, pero, en rigor, debe tomarse el desarrollo de una campaña para elegir a los mejores. El caballo del Stud Río Iguassu también fue elegido Campeón Fondista, pero, inexplicablemente, perdió ante Need You Tonight en la votación para Campeón Caballo Adulto.
¿Cómo puede ser que haya un resultado distinto en categorías diferentes teniendo como referencia las mismas carreras? No es razonable, todo lo contrario. O uno gana todas, o el otro se lleva los premios. Pero, ¿repartidos?, algo está mal. Si para algunos de quienes votaron influyó el resultado del Latinoamericano (G1), que se corrió en Gávea, Brasil, y ganó Obataye, la falta fue peor, un horror técnico. Pero nadie puede asombrarse, muchos de los que llenan la papeleta no deberían hacerlo.
Charm fue Campeón 2 Años Hembra, Campeón 3 Años Hembra y Yegua del Año; Roman Princess (Roman Ruler), que la parió hace 3 años, fue Madre del Año, pero la alazana de Triple Alliance (John Behrendt, su criador y propietario estuvo presente) no estuvo no siquiera ternada para Caballo del Año. Incluso, da la sensación de que ese premio pudo haberle pertenecido.
Drive Joy (Fortify) pudo con Amor de Contramano (Gouverneur Morris) como en la tarde de las Estrellas, y fue Campeón 2 Años Macho, mientras que el triunfo de Gordianus (Señor Candy) en el Gran Premio Nacional (G1) lo llevó derechito al reconocimiento como Campeón 3 Años Macho.
Con Knows All (Le Blues) se hizo la fija y fue Campeón Yegua Adulta, mientras que, como se dijo Need You Tonight fue Campeón Caballo Adulto, por delante de Obataye. Le Cornette (Emmanuel) cortó la serie de Labrado (Le Blues) y se quedó con la estatuilla como Campeón Velocista, mientras que Earth God (Cosmic Trigger) fue Campeón Millero por sobre El Exito. A propósito, El Exito estuvo en la terna de 4 para Caballo del Año, pero Earth God no. Otra incongruencia.
Si de profesionales se habla, Nicolás Martín Ferro fue Entrenador del Año, donde ni siquiera estuvo nominado José Blanco, una falta de respeto; Kevin Banegas alcanzó su primer título como Jockey Del Año; y Lucas González protagonizó un hecho inédito al ser por segundo años seguido Jockey Aprendiz del Año.
El Paraíso fue Criador del Año, Firmamento Caballeriza del Año, Orpen (Lure) Abuelo Materno del Año e Il Campione (Scat Daddy) Padrillo del Año.
Sobre el final, Juan Villar Urquiza, Presidente del Jockey Club Argentino, eligió a Juan Carlos Bagó como el destinatario del Pellegrini del Año, y allí todos estuvieron de acuerdo. Pocas personas -o ninguna- dentro del turf argentino merecían más el mimo que el hombre detrás del Haras Firmamento.





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