Palermo pisotea la historia y propone bajar el Nacional a 2100 metros
- Turf Diario

- hace 1 día
- 5 min de lectura
El hipódromo realizó el pedido oficialmente en la reunión del Comité Fiscalizador de Calidad del Calendario Clásico, en Chile. Se suma a Uruguay, cuyo Derby sería en 2200 metros para 2027

Por Diego H. Mitagstein
Se venía amagando desde hacía tiempo, pero ahora la intención es concreta. El Hipódromo Palermo solicitó este fin de semana, durante la reunión del Comité Fiscalizador de Calidad del Calendario Clásico realizada en Chile, que a partir de 2027 el Gran Premio Nacional (G1), la carrera más importante de su calendario y paso final de la Triple Corona, se dispute sobre 2100 metros, reduciendo en nada menos que 400 metros sus tradicionales 2500.
Uruguay abrió la puerta al solicitar que su Derby pase de 2400 a 2200 metros, y detrás apareció el circo porteño aprovechando la volada. Dos emblemas del turf sudamericano decidieron avanzar sobre una parte fundamental de su historia apoyados en argumentos que, como mínimo, resultan absolutamente discutibles.
El encuentro, realizado en el Hipódromo Chile, contó con la presencia de Antonio Bullrich y Nahuel Mazzeo, por Argentina; Julio B. Camargo y Vicente Britto, por Brasil; Italo Traverso y Jorge Farfán, por Chile; Danilo Chávez y José Meza Calixto, por Perú; Sergio Hintz y Diego Montaño, por Uruguay; Gustavo Sansón, por Venezuela; y, en representación de OSAF, su presidente Raúl Lima Neto, el gerente general Oscar Bertoletti y la secretaria ejecutiva Silvina Koremblit. También participaron los anfitriones Patricio Zaldivar, presidente del Hipódromo Chile, y Juan Enrique Serrano, su gerente general.
Reducir la distancia de un Derby, en cualquiera de los casos, significa tocar el corazón mismo de la industria. Ganar el Nacional es el sueño de cualquier hípico, sea propietario, criador, entrenador, jockey o trabajador de caballeriza. Sin embargo, una vez más, la dirigencia parece caminar por una vereda diferente de aquella por la que transitan buena parte de los protagonistas.
En el caso de Maroñas hubo reuniones entre las partes antes de avanzar. En Palermo, al menos públicamente, no se conocieron consultas previas con las asociaciones o con los distintos sectores de la actividad. Entre gallos y medianoche apareció el pedido y ahora habrá que esperar para conocer hasta dónde puede avanzar.
¿Cuál es la necesidad de correr el Derby sobre menos distancia? Si algo distingue al Nacional es, justamente, su exigencia. Porque el Nacional no es simplemente una carrera: es un desafío.
La Triple Corona no fue diseñada con diferentes distancias por capricho. Su esencia consiste precisamente en superar etapas distintas, desde la velocidad y la capacidad para la milla hasta la resistencia necesaria para llegar a los 2500 metros. Por eso fueron tan pocos los caballos capaces de completarla. Porque había que ser diferente.
Reduciendo el Nacional a 2100 metros se achica ese desafío. Se lo acerca a tantas otras pruebas del calendario y se le quita buena parte de aquello que lo convirtió durante décadas en una carrera única.
Entre los argumentos que suelen escucharse aparece que los caballos actuales “no son los de antes”; que aquellos que corren el Nacional luego hacen poco; o que su ganador despierta escaso interés en el mercado internacional. Todas afirmaciones cuanto menos discutibles y que merecerían ser contrastadas con los hechos.
Respecto de las ventas al exterior, además, quizás el problema deba buscarse bastante más allá de la distancia de una carrera. El mercado sudamericano dejó hace tiempo de tener la fluidez exportadora de otras épocas, mientras muchas veces las expectativas económicas alrededor de los caballos están bastante alejadas de lo que compradores internacionales están dispuestos a pagar.
Otro punto central son los ratings. Las clasificaciones internacionales se transformaron en una herramienta determinante para ordenar el calendario mundial y sostener las categorías de las carreras. El inconveniente aparece cuando una actividad tan variable como las carreras de caballos pretende explicarse exclusivamente desde las matemáticas.
Del otro lado del Río de la Plata se escuchó como argumento que en el Nacional los caballos suelen llegar demasiado separados, dificultando alcanzar el rating necesario. Resulta bastante lógico que, cuanto mayor sea la distancia, los márgenes puedan ampliarse. Quizás lo que debería discutirse es si una carrera de fondo debe medirse exactamente con la misma vara que una de velocidad, y no modificar la esencia de aquella para que cierre mejor una ecuación.
En Palermo todavía no hubo una explicación pública profunda sobre los motivos del pedido, aunque seguramente aparecerán numerosas voces reclamando que los 2500 metros permanezcan intactos. De hecho, el Clásico Eduardo Casey (G2), preparatorio para el Derby, tiene 2200 metros de recorrido. Se descuenta que también bajará.
Podrá mencionarse como antecedente positivo la reducción de distancia del Gran Premio República Argentina (G1). Y es cierto que el cambio funcionó. Pero existe una diferencia enorme: aquella modificación se produjo dentro de una categoría que conserva otras oportunidades de fondo a lo largo de la temporada. El Nacional es otra cosa. Es una joya única, el examen definitivo de una generación. Durante décadas, llegar a su disco adelante significó consagrarse. Dejar al crack del año.
También resulta paradójico que Argentina y Uruguay, países cuya historia hípica se construyó alrededor de caballos resistentes, rústicos y capaces de llegar lejos, decidan recortar sus Derbies. Incluso los Estados Unidos, después de las modificaciones obligadas por las obras en Belmont Park, devolverá al Belmont Stakes (G1) a sus tradicionales 2400 metros cuando regrese a su escenario habitual. Porque allí parecen entender que determinadas carreras son mucho más que una fecha en el calendario.
Existen otros caminos para potenciar al Nacional sin tocar sus 2500 metros. Uno sería elevar considerablemente su bolsa, poniéndola a la altura de su historia. Otro, establecer un premio extraordinario para el que consiga completar la Triple Corona, generando un incentivo real para que propietarios y profesionales se animen a perseguir una hazaña que hoy parece casi imposible.
Y si el problema es la calidad que viene mostrando el Nacional, entonces los propios hipódromos deberían asumir una buena parte de la responsabilidad. Durante años fueron reduciendo drásticamente las oportunidades para desarrollar fondistas, llevando el promedio de distancia de sus programas hacia niveles cada vez menores. Difícilmente puedan aparecer grandes caballos de fondo si prácticamente no existen carreras para formarlos.
El pedido de Palermo, de todos modos, todavía deberá atravesar un filtro fundamental: la reunión anual del International Grading and Race Planning Advisory Committee (IRPAC), órgano vinculado a la International Federation of Horseracing Authorities (IFHA), encargado de evaluar los estándares internacionales de las carreras de grupo y grado.
Y allí podría aparecer un problema bastante más grande que la distancia del Nacional.
En el ambiente circula la versión de que dentro de la IFHA existe fuerte preocupación por las decisiones de Argentina y Uruguay de modificar las distancias de carreras integrantes de sus respectivas Triple Coronas. Incluso se considera que conseguir la aprobación internacional para esos cambios no será sencilla.
El trasfondo puede resultar todavía más delicado para Sudamérica. OSAF mantiene una política de preservar las carreras de Grupo 1 de la región y evitar bajas voluntarias de categoría. Sin embargo, los estándares internacionales son cada vez más exigentes y cualquier revisión de los márgenes de tolerancia actualmente aplicados al continente podría poner bajo análisis a numerosas pruebas.
De ocurrir, más de una decena de G1 sudamericanos podrían quedar expuestos a perder categoría, varios de ellos argentinos.
Por eso la discusión alrededor del Nacional excede largamente esos 400 metros que Palermo pretende quitarle. Está en juego una concepción sobre hacia dónde debe caminar el turf argentino.
El Nacional necesita mejores premios, promoción, incentivos, caballos preparados para llegar a la distancia y una Triple Corona que vuelva a ser un objetivo extraordinario. Necesita recuperar el brillo absoluto.
Lo que no parece necesitar es dejar de ser el Nacional.
Porque hay carreras que pueden cambiar y adaptarse a los tiempos. Y hay otras cuya grandeza radica, precisamente, en la dificultad de conquistarlas.
El Nacional siempre perteneció a estas últimas.





La realidad es que los ultimos años, o la gana 1 caballo por varios cuerpos corriendo en soledad los ultimos 300m, o la disputan 2 caballos los ultimos 400m, o llegan corriendo a la recta 5 caballos y se van cayendo de a uno y la termina ganado el que se aguanta. Si se anotan 10, 8 la corren para que los dueños se saquen las ganas y la carrera se va desilachando a medida que se acerca el disco. Termina pareciendo una carrera de 5 años perdedores. En 2100m la carrera puede ser mas competitiva y emocionante para el público que va ocasionalmente ese día, en lugar de ver que la carrera se definió 100m entrada la recta y que…
Creo que sería una medida inaudita,solo entendible porque somos “así”los argentinos:como muy bien dice el Sr. periodista,desde hace muchísimo vienen podando las carreras de 1800 para arriba…pregunto:no se varea p la distancia xq no hay carreras o es al revés?…por otra parte el doble standard(tan típica y tristemente célebre)nuestro,por que,si cada vez quieren menos distancia,siguen aun siendo las que mejores bolsas tienen a igualdad de condicion? Extraño verdad? Solo entendible porque somos así,aunque estoy totalmente en desacuerdo,una vergüenza tan solo por intentar hacerlo. Saludos a la grey burrera.
Es el mismo criterio de menor exigencia para dar un titulo univesitario. Es quedar bien con todos, nivelando hacia abajo. El verdadero caballo atleta es aquel que soporta sin fallas las distancias largas, su entrenamiento y sanidad aptos para la resistencia con velocidad. La carrera corta es premio a la inmediatez y a la quimica, la larga, premia la sangre y la cuida, el estado del caballo. Parece que queremos una sociedad mentirosa que nos otorgue titulos falsos que premian el menor esfuerzo.