Palermo suspendió a Nicolás Martín Ferro y al dueño del Stud Facundito
- Turf Diario

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El entrenador pagará una pena de 1 mes y el propietario no podrá ingresar al predio por 2 meses, tras la resolución del caso Colorado del Monte

El Hipódromo Argentino de Palermo comunicó sanciones para el entrenador Nicolás Martín Ferro y para Carlos Alejandro Vázquez, propietario del Stud Facundito, como consecuencia de los incidentes ocurridos tras el distanciamiento de Colorado del Monte en el Gran Premio Montevideo (G1), el 1 de mayo último.
De acuerdo con las actuaciones realizadas por el comisariato, ambos mantuvieron una “conducta impropia y agresiva” hacia el jockey Brian Enrique, que montaba a Paulo Sil (Treasure Beach) y había presentado el reclamo contra el hijo de Strategos y su jinete, Gustavo Calvente. Tras el análisis de la película oficial, Colorado del Monte fue distanciado y la victoria quedó en poder de Emotion Rate, con Paulo Sil ascendiendo al segundo lugar.
Ferro -actualmente suspendido de manera provisional por el Hipódromo de San Isidro tras un positivo. recibió una sanción de un mes, mientras que Vázquez fue inhabilitado por dos meses y, además, tendrá prohibido el ingreso al escenario porteño durante ese período.
La denuncia inicial fue presentada por el propio Brian Enrique, lo que motivó la apertura de actuaciones para esclarecer lo sucedido luego del fallo del comisariato.
Según se desprende de la resolución, tanto Ferro como Vázquez reconocieron haber reaccionado de forma inadecuada y ofrecieron disculpas al jockey, explicando que el episodio se produjo en “un clima de tensión y exaltación derivado del resultado deportivo”.
La comisión de carreras valoró el arrepentimiento expresado por ambos involucrados, aunque entendió que ello no alcanzaba para desestimar la gravedad de los hechos.
En distintos pasajes de la resolución, el cuerpo recordó que el Reglamento General de Carreras faculta a las autoridades a “preservar la corrección, disciplina, moralidad y normal desenvolvimiento de la actividad hípica”, además de remarcar que toda persona habilitada para desarrollar tareas dentro del hipódromo debe mantener una conducta acorde con “el respeto, el orden y el normal desarrollo del espectáculo turfístico”.
Asimismo, el documento subraya que “las agresiones, amenazas o conductas intimidatorias entre profesionales, propietarios y demás integrantes de la actividad hípica constituyen hechos de suma gravedad”, incompatibles con las normas de convivencia y profesionalismo que deben imperar en el ambiente.
Para la comisión, las conductas de Ferro y Vázquez “exceden ampliamente el legítimo disenso deportivo derivado de una resolución de comisariato”, motivo por el cual correspondía aplicar sanciones disciplinarias acordes a la gravedad de lo sucedido.
Más allá de las penas impuestas, uno de los aspectos positivos del episodio fue el reconocimiento del error por parte tanto del entrenador como del propietario, quienes manifestaron su arrepentimiento y acercaron sus disculpas hacia Brian Enrique.





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