Payucano volvió a la velocidad y recuperó su mejor versión en el Especial Arrayán

El gran favorito respondió con una contundente victoria por 4 cuerpos en la pista pesada de La Plata, llevando 58 kilos. El hijo de Mask encontró nuevamente en los 1200 metros el escenario ideal para mostrar todas sus condiciones

LA PLATA.- La velocidad es su territorio y Payucano volvió a dejarlo perfectamente en claro. Después de una experiencia sobre la milla en la que había cumplido una buena actuación, el hijo de Mask regresó a los 1200 metros y recuperó su expresión más contundente, imponiéndose con absoluta autoridad en el Especial Arrayán, la carrera más importante de la reunión del jueves en el hipódromo local.
Ni los 58 kilos que debió cargar, uno de los pesos máximos de la prueba junto con Noni Letal (Don Letal), ni el estado pesado de la pista representaron obstáculos para el gran favorito, que resolvió el compromiso con una facilidad llamativa y ratificó que, cuando se trata de correr ligero, tiene argumentos de sobra para hacerse respetar.
Con el respaldo de un equipo que viene consiguiendo resultados importantes, integrado por el entrenador Marcelo Sueldo, el jockey Gonzalo Borda y el Stud Pauli, el zaino ofreció una demostración de superioridad que prácticamente no dejó espacio para la discusión.
Lejos de involucrarse en una lucha prematura por la delantera, Payucano encontró una posición cómoda a la expectativa, mientras Liefmans (Fortify, 56) asumía la responsabilidad de marcar el camino. Su jinete no tuvo necesidad de apurarlo y esperó el momento indicado para ponerlo en acción, consciente de que tenía suficiente caballo debajo como para resolver la cuestión cuando llegara la hora de acelerar.
Y así ocurrió. Apenas pisaron la recta final, Payucano fue en busca del puntero, lo abordó sin mayores dificultades y enseguida lo dejó atrás. A partir de allí, todo quedó reducido a comprobar hasta dónde podía extender sus ventajas, porque ninguno de sus adversarios consiguió ofrecerle resistencia.
Con una acción firme y sostenida, el favorito se desprendió hasta establecer 4 cuerpos de diferencia sobre el segundo, mientras Sebi Torres (Orpen, 56) completaba el marcador principal. El cronómetro registró 1m12s98/100, una marca más que respetable considerando las condiciones de la cancha, que exigía un esfuerzo adicional.
El resultado también sirvió para confirmar que aquella incursión sobre una distancia mayor no había alterado sus virtudes naturales. Payucano puede defenderse cuando el recorrido se estira, pero su mayor potencial aparece en los tiros cortos, donde encuentra la posibilidad de aprovechar plenamente su aceleración y esa capacidad para sostener un ritmo intenso sin perder eficacia.
Criado por el Haras La Valkiria, el vencedor alcanzó su séptima conquista en 22 presentaciones, elevando sus ganancias por encima de los 44 millones de pesos. Números que reflejan una campaña consistente, con momentos destacados y una presencia cada vez más respetable entre los velocistas del circuito platense.
En el plano jerárquico, el zaino ya había dejado su nombre en el Handicap Hipódromo de San Isidro y en el Especial Mangangá, ambos disputados en este mismo escenario. El Arrayán se incorpora ahora a esa colección, reforzando su perfil como un ejemplar especialmente competitivo cuando las exigencias se ajustan a sus características.
Su origen también merece atención. Es hijo de Mask y de Wildcat Kelly (Wildcat Heir), una yegua importada de los Estados Unidos que anteriormente había producido otros dos ganadores en la Argentina. Payucano se convirtió, por lejos, en su representante más destacado en las pistas locales, aportando una nueva referencia de calidad a su familia materna.
Para Sueldo y su equipo, la victoria representó otra satisfacción importante, conseguida con un caballo al que conocen perfectamente y que, bien ubicado en la distancia, tiene condiciones para continuar sumando éxitos. La decisión de devolverlo a la velocidad encontró una respuesta tan inmediata como convincente.
Payucano no necesitó una carrera favorable ni ventajas en el peso para imponer su categoría. Le bastó con regresar al terreno donde mejor se desenvuelve, acomodarse a una superficie complicada y desplegar su potencia en el momento decisivo. Los 1200 metros volvieron a mostrar su mejor cara.





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