Playa Chopera, una yegua ante los machos en la carrera más larga de todas
- Turf Diario

- hace 35 minutos
- 4 min de lectura
Julio Penna presentará a la hija de Treasure Beach en el Clásico General Pueyrredón de este viernes en San Isidro; la última en ganarlo fue Potrigoal, con Jorge Valdivieso en sus riendas

Por Diego H. Mitagstein
Hay decisiones que nacen de los papeles y otras de conocer a un caballo, de observarlo todos los días y entender qué es lo que pide. Julio Penna eligió el segundo camino con Playa Chopera, y este viernes la yegua asumirá uno de esos desafíos que no pasan inadvertidos: enfrentará a los machos en el Clásico General Pueyrredón (G3), una de las pruebas tradicionales para los fondistas en el Hipódromo de San Isidro, la más larga del calendario argentino con sus 3000 metros de césped.
No es habitual ver una yegua en el Pueyrredón. Mucho menos ganarlo. Las dos últimas que pudieron hacerlo fueron Blue Baby Blue (Forever Sparkle), en 1997, y Potrigoal (Potrillazo), en 2002, y existe una curiosidad que las une: en ambas oportunidades llevaron en sus riendas a Jorge Valdivieso. Pasaron 24 años desde aquella última conquista.
Incluso, hay que retroceder hasta 2024 para encontrar la anterior presencia femenina en la carrera. Fue Cleopatra Kal (Anak Nakal), séptima detrás de He's a Rockstar (Endorsement), y allí aparece otro detalle que enlaza pasado y presente: era preparada por Valentín Penna, hijo de Julio, integrante de una familia de enorme tradición dentro del turf argentino.
Ahora será Playa Chopera la encargada de tomar la posta. Y su presencia entre los fondistas no es un capricho. “Era bajar a la milla o subir. Siempre tuvo muy buena tendida. Pero su problema es que no tiene control. Corrió sus primeras carreras en La Plata y disparaba. Pero recién ahora se está empezando a amansar, desde hace unos 4 ó 5 meses”, explica Penna, describiendo una evolución que terminó por convencerlo de probarla en semejante exigencia.
La última actuación de Playa Chopera terminó de abrir la puerta. “Después de su última carrera, que iba liviana, nos atrevimos a pensar en el Pueyrredón. Ese día en los 400 se empezó a quedar, pero cuando su jockey la sacó afuera, cambió de mano y arrancó de nuevo, recuperando un par de posiciones; incluso, en el disco, ya estaba alcanzando a los de adelante”, cuenta.
Claro que enfrente estarán algunos de los mejores especialistas del momento y Penna sabe perfectamente cuál será la referencia principal. Con humor, reconoce que buena parte de la apuesta pasa también por esperar que el gran candidato no tenga su mejor tarde.
“Creo que el caballo de Dany Etchechoury -Don Logrado (Fortify)- es excluyente y decidimos correr el riesgo de que no esté en su día, jaja”, comenta.
Pero, por encima de los rivales, el principal interrogante alrededor de Playa Chopera será saber cómo responderá a una distancia tan larga. Para Penna, justamente, allí puede estar una de sus mayores virtudes.
“Ella no tiene control en la boca. Es galopadora. Antes el La Mission era un G1 de 2400 metros para yeguas, y ahora no lo es más. Como creemos que no tiene problemas en la distancia, vamos a jugarnos”, explica, marcando además cómo los cambios en el calendario clásico redujeron las alternativas naturales para una yegua con esas características.
La distancia, entonces, no preocupa. El desarrollo sí. “El problema va a ser que hay otro caballo puntero que se llama Travel Pass (Fortify), al que ya enfrentamos y que nos sacó la punta. Si no, ella podría ir al frente con cierta comodidad; es el tema del desarrollo”, analiza Penna.
Playa Chopera necesita encontrar su ritmo, viajar cómoda y, fundamentalmente, no entrar en lucha con quien la conduzca. Ahí estará otra de las claves.
“Está bárbara, muy bien, y no tiene problemas de distancia. Más lejos, mejor, pero... Si la relegás mucho en la boca, se cansa”, advierte el entrenador.
El presente encuentra a la yegua mucho más madura que aquella que comenzó su campaña en La Plata y que hacía gastar energías de más por su temperamento. Incluso sus actuaciones menos convincentes tuvieron, según Penna, explicaciones concretas.
“En el Lerena corrió muy mal pero tuvo un enfriamiento. Mayormente, cuando corrió mal siempre tuvo un justificativo para no rendir lo esperado”, recuerda.
El cambio más importante, sin embargo, llegó con el tiempo y con ese proceso de aprendizaje que ahora permite imaginarla compitiendo sobre recorridos mayores.
“Con la tendida se fue tranquilizando y, al no tirar y no pelear, también está más sana”, completa Julio.
El desafío llegará, además, en un momento especial para los Penna. Julio viene de ganar el martes último en La Plata el Clásico General José de San Martín (G3) con Tryman (Safety Check), ratificando la vigencia de un apellido inseparable de buena parte de la historia del turf nacional. Y dos años después de que Valentín presentara a Cleopatra Kal en esta misma carrera, será el padre quien intente quebrar la resistencia masculina.
Desde Potrigoal en 2002 ninguna yegua pudo llevarse el General Pueyrredón. Playa Chopera irá detrás de una historia que lleva 24 años esperando otro capítulo.
Para Penna, al menos, hay una certeza antes de largar: cuanto más largo sea el camino, mejor puede sentirse ella.





Comentarios