top of page

Refinado Tom: 30 años después, la hazaña es todavía más grande

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 6 horas
  • 4 min de lectura

Este sábado, con las Pollas en Palermo, volverá a ponerse en marcha el sueño de la Triple Corona. La misma que ningún potrillo consigue desde 1996, cuando el crack de La Biznaga completó una conquista cuyo verdadero valor el paso del tiempo terminó por imponer



Por Diego H. Mitagstein

Cuando Refinado Tom ganó la Triple Corona de 1996 hubo quienes intentaron quitarle mérito a su conquista. Se habló de una generación poco exigente, de rivales que no estaban a su altura y hasta se discutió su triunfo en el Gran Premio Nacional (G1), pese a que el comisariato no encontró motivos para modificar el resultado.

Treinta años después, la realidad obliga a revisar aquellas miradas. Desde que el alazán de La Biznaga se impuso en la Polla de Potrillos (G1), el Gran Premio Jockey Club (G1) y el Gran Premio Nacional (G1), ningún otro potrillo consiguió completar la serie más exigente y prestigiosa del calendario argentino. Tres décadas de espera transformaron aquella corona en una hazaña cada vez más inmensa.

Este sábado, en el Hipódromo Palermo, una nueva edición de las Pollas abrirá otra vez la puerta de la ilusión. Los potrillos y las potrancas darán el primer paso de un camino que continuará en San Isidro, sobre el césped y los 2000 metros del Jockey Club, y que tendrá su desenlace nuevamente en Palermo, en los 2500 metros del Nacional.

Cambiar de escenario, superficie y distancia en apenas dos meses explica una buena parte de la dificultad. No alcanza con ser veloz para imponerse sobre la milla, ni solamente resistente para llegar al Nacional. Hace falta salud, adaptación, regularidad, temperamento y una superioridad capaz de sostenerse ante cualquier circunstancia.

Todo eso tuvo Refinado Tom.

El hijo de Shy Tom y Ma Raffine, por Mountdrago, había nacido el 28 de agosto de 1993 en el Haras La Biznaga. No fue un potrillo que deslumbrara desde el comienzo. Incluso estuvo en venta, pero no aparecieron ofertas que convencieran a sus criadores y terminó reservado. Roberto Bullrich siempre recordó que tenía un físico más cercano al de un caballo de velocidad: anca grande, musculatura poderosa, cogote fuerte y frente ancha. “Parecía un patovica”, lo describió alguna vez.

Tampoco sus primeros pasos resultaron extraordinarios. Debutó llegando cuarto y después salió de perdedor en Palermo. La primera señal fuerte apareció en el Gran Premio Raúl y Raúl E. Chevalier (G1), donde mostró coraje para encontrar un paso estrecho y definir con autoridad. Luego llegó un inesperado tercer puesto en el Gran Criterium (G1), afectado por una alergia que Bullrich reconocería no haber dimensionado correctamente.

La recuperación fue inmediata. Refinado Tom ganó el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1) y desde allí no volvió a perder durante aquella temporada inolvidable.

El 7 de septiembre de 1996 dominó ampliamente la Polla de Potrillos. Bullrich contó que esa tarde comenzó a soñar seriamente con la Triple Corona, no sólo por la facilidad del triunfo, sino también porque el aumento de la distancia no parecía representar un problema. Un mes más tarde, en San Isidro, el alazán ratificó su superioridad en el Jockey Club y quedó a un solo paso de la gloria.

El 9 de noviembre llegó el Nacional. Los 2500 metros planteaban el último y más complejo interrogante. La presión era enorme y el desenlace, ante Funny Toy (Friul), resultó mucho más ajustado que en las dos gemas anteriores.

“Para el Nacional tenía la duda de la distancia, pero sabía que era un potrillo que cualquier obstáculo que le pusiera lo iba a querer saltar. Era un crack y echó el resto para consagrarse”, recordó Bullrich. La emoción fue tan intensa que, según contó, en los metros finales se le nubló la vista y sintió que estaba por desmayarse. Ni siquiera pudo gritar.

Valdivieso también evocó aquella definición y la maniobra que generó comentarios después de la carrera: “Tuve que corregir un poco bruscamente cuando el puntero se abrió en la recta final y se le vino encima. Nunca toqué al que atropellaba, pero sí busqué no darle libertad, para defender mi lugar”. Los jueces confirmaron el orden y Refinado Tom se convirtió en el decimoséptimo triplecoronado de la historia argentina.

Como si todavía hiciera falta otra prueba sobre su grandeza, después se supo que había terminado lesionado. Bullrich lo vio manco cuando se dirigía hacia el camión y los estudios posteriores revelaron un desgarro en la paleta izquierda. “Tenía un corazón enorme; sus ganas de ganar estaban por encima del dolor que sentía”, resumió su entrenador. La Nación reconstruyó aquella campaña junto con sus protagonistas.

Antes de Refinado Tom, la Triple Corona había consagrado a nombres enormes: Pippermint (St Mirin), Melgarejo (Amianto), Botafogo (Old Man), Mineral (Leteo), Embrujo (Congreve), La Mission (Congreve), Yatasto (Selim Hassan), Tatán (The Yuvaraj), Manantial (Gulf Stream), Gobernado (Ever Ready), Forli (Aristophanes), Telescópico (Table Play) y El Serrano (Excel II). Ninguno debió esperar tanto para encontrar un sucesor. Entre El Serrano, vencedor en 1986, y Refinado Tom transcurrieron diez años; la sequía actual ya triplicó aquel período y es la más extensa desde la creación de la serie.

Su historia, además, no terminó en 1996. Tras recuperarse de la lesión viajó a los Estados Unidos, donde ganó el Native Diver Handicap (G3), y regresó a la Argentina para protagonizar una notable campaña a los seis años. En 1999 ganó el Classic de las Estrellas (G1), tres temporadas después de haberse quedado con el Juvenile, otra marca extraordinaria dentro de su trayectoria. “Cuidé muchos caballos, pero ninguno fue ni parecido”, reconocería Bullrich años más tarde.

Refinado Tom murió en diciembre de 2019, pero su lugar en la historia no ha dejado de crecer. El almanaque hizo justicia con aquel campeón al que algunos no valoraron en su justa medida. Lo que en 1996 se pretendió relativizar, hoy aparece como una de las conquistas más difíciles de repetir en el turf argentino.

Este sábado, cuando se abran las gateras de las Pollas, volverá a comenzar la búsqueda. Habrá nuevos nombres, nuevas esperanzas y otra generación dispuesta a desafiar la historia. Pero, mientras nadie pueda recorrer completo aquel camino, Refinado Tom seguirá reinando solo. Treinta años después, su Triple Corona vale mucho más que entonces.

Comentarios


bottom of page