Rodrigo Blanco: el regreso de un jockey de primera, tras más de 2 años sin correr
- Turf Diario
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Con 39 victorias de G1 y casi 2000 carreras ganadas, el jinete de 43 años confirmó que retomará la actividad en febrero. Los kilos, la preparación física y la oportunidad de demostrarse a sí mismo que puede

Por Diego H. Mitagstein
El cronista va a cometer una infidencia. Unos días antes del Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), en charla con Rodrigo Blanco, la pregunta sobre cuando iba a volver a correr se hizo irresistible. "Estoy sin ganas, tengo que solucionar varios temas personales y acomodar mi cabeza. Pero, hoy por hoy, no tengo fuerzas".
Unas semanas después de aquella conversación, el cordobés revisó su situación, le puso orden a muchas de esas cuestiones que le impedían mirar con buenos ojos retomar la pasión de su vida, y emprende el operativo regreso.
Con 43 años, casi 2000 carreras ganadas, y más de 25 años deleitando en los hipódromos con un talento natural que le permitió sacarse la foto en, por ejemplo, 39 G1, Rodrigo Gonzalo Blanco cambió la voz, el semblante y de aquellas "pocas ganas" pasó ahora a la ilusión de volver a estar entre caballos.
"Estuve en mi casa para las fiestas, en Córdoba, y hablamos de un montón de cosas. Justo coincidió con la visita de Frankie Dettori, y mi mamá me dijo: 'Quiero que te retires así'. La frase me conmovió y me empezaron a volver las ganas. Además, está Olivia, mi hija más chiquita, y ese fue otro empujón para tomar la decisión", cuenta Rodrigo, que va tachando ítems en la lista de deberes de cara a su vuelta.
"Osvaldo Lobato, con el que trabajo hace muchos años para El Basti, también quería que volviera, que me involucrara todavía más en los caballos de lo que estaba -era el manager de la divisa, que los montara y que le corriera. Y también, claro, Juan Javier y Carlos Daniel Etchechoury, que desde el día uno hacen fuerza por mí. Javi me hinchaba más, y me daba los mensajes que le mandaba Dany, que siempre confió en mí y le insistía en que volviera", suma el profesional, con entusiasmo en sus palabras.
Jockey de notables caballos como Life of Victory (Incurable Optimis), Fire Wall (Incurable Optimist), el campeón Fiel Amigo (Violence), Amy B Key (Key Deputy), Dont Worry (Sultry Song), etc., a los 43 años Rodrigo Blanco tiene en claro que es su última gran oportunidad de reinsertarse en el circuito: "Hay un montón de chicos que corren bien, otros que ya estaban desde antes. Será un placer volver a estar con ellos. Gustavo Calvente y Kevin Banegas cada vez que me veían me preguntaban cuando volvía, ahora es el momento".
La última carrera oficial de Rodrigo Blanco fue el 21 de noviembre de 2023 en La Plata, con Super Celestial (Super Saver), una yegua del Stud-Haras Firmamento con la que terminó cuarta. Será, entonces, una reprise de 2 años, 2 meses y unos días la que enfrentará Rodrigo.
"Si todo sale, bien, para fines de enero ya estaré de nuevo en Buenos Aires para empezar a montar y a trabajar, que es la mejor manera de ponerme en estado. Tengo fuerza en las piernas y en los brazos, y debo acomodarme unos pocos kilos, pero la única forma de lograrlo es ir a la mañana y varear. Espero estar en las pistas de nuevo a mediados de febrero, ya estoy con los trámites para activar mi matrícula con la Gremial", suma Blanco.
Al hablar del tema, cuenta que "Quiero tener una participación más activa en mi gremio, involucrarme, dar una mano, ayudar a los chicos más jóvenes con la experiencia que uno fue acumulando con el paso de los años. Los más viejos tenemos que marcarle el camino a los más chicos, porque ya pasamos por muchas de las cosas que ellos enfrentan o deberán enfrentar en el futuro. Hay un montón de talento que no debe de ser desperdiciado", aporta.
Con 180 clásicos en sus envidiables tabuladas, y montones de batallas libradas en las riendas de un SPC, Rodrigo Blanco pega la vuelta una vez más con el sueño de volver al lugar privilegiado que supo ostentar durante muchísimos años, ese que le permitió abrazar la gloria en repetidas ocasiones.
Está tranquilo, maduro, intentando acomodar su vida después de algunos cambios que lo golpearon y, por un buen lapso de tiempo, lo hicieron pensar que ya nunca más iba a correr.
Listo, con fuerza, seguramente cuando vuelva a subirse a la montura sentirá esa adrenalina que lo llevó a convertirse en jockey muy joven. Y en un jockey de los buenos.

