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Safety Check, el caballo que, más allá de las estadísticas, formó amistades para siempre

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • hace 16 horas
  • 4 Min. de lectura

A sus 15 años, el hijo de Dubawi murió el sábado último por un cólico cerrado; produjo más de 120 ganadores y varios caballos clásicos, pero su legado máximo estará en todas las personas que marcó



Hay noticias que se sienten como un golpe seco en el pecho, de esos que dejan sin aire. El sábado, mientras la actividad seguía su curso habitual, un cólico traicionero -ese fantasma que siempre acecha en las sombras del box- decidió que era el momento de poner fin a la historia de Safety Check. Y con su partida, no solo se pierde a un reproductor de generosidad probada, sino a un caballo que tuvo la virtud casi mágica de ser un puente entre personas.

No es común que un animal logre amalgamar intereses, sueños y, por sobre todo, afectos de la manera en que lo hizo el hijo de Dubawi. Su llegada al país no fue simplemente una transacción comercial o un movimiento de piezas en el tablero de la cría; fue el punto de partida para una red de alianzas que terminó fortaleciendo lazos de amistad. Safety Check no pertenecía a un solo nombre, pertenecía a una visión compartida. Logró que criadores, propietarios y profesionales tiraran para el mismo lado con una sinergia que rara vez se ve en un ambiente donde los egos suelen galopar fuerte.

En el Haras, su presencia era mucho más que la de un padrillo bueno. Había en él una nobleza que trascendía los papeles. Quienes lo cuidaron día a día, quienes lo vieron madurar y quienes confiaron en su genética para poblar sus praderas, hoy sienten un vacío que las estadísticas no pueden llenar. Porque Safety Check se hizo querer. No solo por el brillo de sus hijos en la pista o por esa velocidad que transmitía casi por ósmosis, sino por su temperamento, por esa mirada mansa y a la vez orgullosa que definía su carácter.

"No pude ir al campo por dos días del dolor por haberlo perdido. Hoy volví y cuando pasé por su box y lo vi vacío, entendí que ya no estaba", cuenta, emocionado y cargado de tristeza, Federico Costanzo, el último eslabón de una cadena que pasó por la vida de "Safety", como todos lo llamaban cariñosamente, desde María Alicia.

Su paso por la reproducción fue el reflejo de lo que fue en vida: un dador. Generó oportunidades para muchos, abrió puertas que parecían cerradas y se convirtió en la bandera de un proyecto que hoy, ante su ausencia, se siente más unido que nunca por el dolor de la pérdida. Las alianzas que forjó no se van a romper con su muerte; al contrario, quedan selladas por el respeto a su memoria.

Tras una campaña notable en Europa y Emiratos Arabes Unidos, el alazán de físico maravilloso y clase superlativa, llegó a la Argentina adquirido por Diego Franceschini para su Heritage Stud, como continuidad de un proyecto en la cría del que el caballo fue pieza fundamental.

Ganador de 12 carreras, varios clásicos de grado, múltiple récord horse y de más de 1.000.000 de dólares en premios, rápido generó atención. Con base inicial en La Numancia, se unieron a la cruzada Don Arcángel como socio mayoritario, San Benito, Los Durmientes, Aitué, El Turf, Tradición, todos convencidos en sus cualidades.

Y Safety Check cumplió, vaya si cumplió, con posibilidades limitadas y una atomización en la cría y la etapa corredora de sus hijos que no suelen ser una carta favorable. Con más de 120 de sus productos ya ganadores, dio, hasta ahora, a los clásicos Vida Amorosa, Safety Honour, Brad Check, Opera Garnier y Barwoman, y a otros que se lucieron en handicaps y especiales como Rezongar, Jobetto, Alfie Solomons, Che Mamita, Burgess Shale, etc. Fue el padrillo ideal para la clase media del turf, con precios razonables y campañas acorde, entretenidas, , aunque no sea un crack.

Hace un par de temporadas, Safety Check desembarcó en el Haras María Alicia, en Córdoba, y allí tuvo amplia recepción, sirviendo arriba de 70 yeguas en cada temporada, y con un libro similar esperando para la próxima, vientres que ahora habrá que reubicar.

"Quiero agradecerle eternamente a Federico que nos abrió las puertas, tanto a Safety Check como a mí, cuando otros nos la cerraron. Agradecerle también que se hizo cargo cuando el socio más importante nos jugó una mala pasada, y sacó adelante la situación con un esfuerzo desmedido. Safety Check, el que dio la vuelta al mundo para venir a la Argentina, fue tan generoso que nos hizo ilusionar con sus crías aún con todo el sistema en contra. Era el padrillo de los humildes. El recuerdo será de por vida. Y generó amigos y lazos que ya no se van a romper. Así de bueno era", contó Franceschini, más dolido que nadie por la partida de su caballo.

El turf suele ser una sucesión de victorias y derrotas, pero cuando se trata de la pérdida de un caballo que unió esfuerzos y generó amistades, la derrota es de todos. A todos ellos se les fue el socio, el amigo de 4 patas que hizo que muchos volvieran a creer en el trabajo en equipo.

Hoy las praderas de María Alicia están silenciosas. El vacío en su box es inmenso, pero el legado de Safety Check ya corre por las venas de sus hijos y habita en las anécdotas de quienes, gracias a él, hoy transitan la hípica a la par. Hay caballos que ganan carreras y caballos que cambian vidas. Safety Check, sin dudas, fue de los segundos. Su última carrera no fue hacia el disco, sino hacia la memoria colectiva de una industria que lo va a extrañar cada vez que un potrillo suyo asome la cabeza en el paddock.

Safety Check ayudó a recordar que, en este mundo de caballos, lo más importante sigue siendo el corazón de las personas que los rodean. Su legado está a salvo en cada mano que se estrechó gracias a tu presencia, más allá de los números.

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