Scandinavia destronó a Trawlerman en una Gold Cup memorable y le dio a Aidan O’Brien su victoria número 100 en Royal Ascot
- Turf Diario
- hace 58 minutos
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En un final extraordinario, el hijo de Justify superó en los últimos metros al campeón defensor y convirtió una jornada histórica para Ballydoyle en una de las imágenes inolvidables del meeting

Las grandes carreras suelen construirse sobre grandes rivalidades. Y la Ascot Gold Cup (G1) de 2026 tuvo exactamente eso. Durante los exigentes 4000 metros de la prueba más emblemática para fondistas del calendario europeo, dos caballos extraordinarios ofrecieron un espectáculo que quedará grabado durante mucho tiempo en la memoria de los aficionados.
Al final, fue Scandinavia el que encontró un resto extra para doblegar en los últimos 50 metros al valiente campeón defensor Trawlerman (Golden Horn)y quedarse con una edición inolvidable del emblemático trofeo, entregándole además a Aidan O’Brien una cifra sencillamente monumental: su victoria número 100 en Royal Ascot.
La carrera terminó reducida a un duelo directo entre ambos. Tras una competencia corrida a gran ritmo, Trawlerman, reapareciendo directamente en este compromiso a los 8 años, lanzó su ataque temprano en la recta y pareció durante largos tramos capaz de sostener la diferencia. Sin embargo, Ryan Moore fue administrando con paciencia cada reserva de Scandinavia y recién sobre el final logró quebrar la resistencia de un rival que jamás se entregó.
La ventaja final fue pequeña, pero suficiente. Detrás, a 9 cuerpos, completó el podio Sweet William (Sea the Stars), mientras que Al Riffa (Wootton Bassett) terminó cuarto en una edición de altísimo nivel.
Para Scandinavia fue la sexta victoria consecutiva, una serie iniciada luego de su quinto puesto en el Queen's Vase (G2) del año pasado y que incluye triunfos tan importantes como el St Leger (G1) y la Goodwood Cup (G1). El hijo de Justify continúa así una progresión impresionante que lo ubica hoy entre los mejores fondistas del mundo.
"Es un día muy especial para mí y para toda la gente de Ballydoyle", comentó O’Brien. "Hay muchísimas personas involucradas para que un caballo llegue hasta aquí. Ryan estuvo increíble. Lo cuidó durante toda la carrera, no desperdició energía y lo colocó exactamente donde debía estar para lanzar un último esfuerzo".
Respecto de la cifra redonda de 100 victorias en Royal Ascot, el entrenador irlandés se mostró fiel a su estilo: "Es algo que jamás habríamos imaginado. Ni siquiera pensás en eso porque ganar acá es extremadamente difícil. Vamos carrera por carrera. Es un privilegio formar parte de este equipo y estoy enormemente agradecido a todas las personas que hacen posible estos resultados".
Moore también destacó el enorme mérito del ganador y consideró que incluso podría haber vencido con mayor autoridad: "Pensé que debía ganar más fácil. Estaba muy cómodo donde venía, pero tuve que moverme antes de lo ideal y trabajar bastante para alcanzar a Trawlerman. Cuando lo pasé pensé que estaba listo, pero tuve que volver a exigirlo porque siguió peleando. Es un caballo muy valiente. Desde que perdió aquí el año último no ha hecho más que encontrar la forma de ganar".
La derrota dejó sensaciones encontradas en el equipo de Trawlerman. Por un lado, la frustración lógica de perder una carrera que pareció tener en sus manos; por el otro, el orgullo por una actuación extraordinaria dadas las circunstancias.
"Para mí fue una de las carreras más emocionantes que he visto", señaló John Gosden. "Dos fondistas magníficos ofreciendo un final fenomenal. Que un caballo de 8 años, sin carrera preparatoria y con todos los problemas que tuvo durante el año, corra así resulta increíble".
El entrenador reveló además detalles de los problemas físicos que comprometieron seriamente la preparación del veterano corredor. Una afección ocular provocada por la sensibilidad a la luz solar le generó fuertes dolores durante la primavera europea.
"Hubo un momento en que pensamos que quizás nunca volvería a correr", confesó Gosden. "Estaba sufriendo muchísimo en Pascuas, prácticamente no podíamos entrenarlo. Los veterinarios hicieron un trabajo fantástico y esos anteojos especiales que utiliza lo ayudaron enormemente. Lo que hizo hoy es extraordinario".
La imagen de ambos luchando cabeza a cabeza durante los metros decisivos terminó siendo la síntesis perfecta de una Gold Cup excepcional. Una carrera que coronó a Scandinavia como nuevo rey del fondo europeo y que permitió a Aidan O’Brien alcanzar una marca histórica que probablemente tardará décadas en ser igualada.

