Ser Lady Legs, con el peso justo para dar el salto clásico

La hija de Daddy Long Legs aprovechó sus 52 kilos para superar por medio pescuezo a Esperanza Eterna en el Orbit (L). Las dos más livianas dominaron la escena, mientras las más pesadas cerraron la marcha

El handicap tuvo la última palabra en el Clásico Orbit (L), la prueba central del miércoles en San Isidro. Las dos participantes con 52 kilos resolvieron el pleito; las más pesadas quedaron lejos. Ser Lady Legs encontró el impulso necesario para alcanzar su primera victoria jerárquica y confirmar que todavía tiene margen para seguir creciendo.
La reservada del Haras Pozo de Luna se esforzó hasta el final para doblegar por medio pescuezo a la sorpresiva Esperanza Eterna (Il Campione, 52), gran protagonista del desarrollo, en un excelente registro de 1m21s92/100 para los 1400 metros de la arena normal.
Con Martín Valle en sus riendas, Esperanza Eterna salió a mandar y recorrió los primeros 400 metros en 24s39/100, un ritmo moderado. Después aceleró, pasando los 800 en 47s57/100 y los 1200 en 1m10s22/100. Ya en la recta, intentó desprenderse de sus perseguidoras y pareció cerca de concretar la sorpresa.
Sin embargo, por el centro de la pista empezó a crecer la figura de Ser Lady Legs. La hija de Daddy Long Legs, imponente con sus 495 kilos, fue descontando terreno bajo la conducción de Luciano Recuero, emparejó a la puntera y, con una atropellada sostenida, inclinó la balanza prácticamente sobre el disco.
A 5 cuerpos de las dos primeras quedó Class Life (Fortify, 56), favorita en las apuestas, pero sin resultar amenaza real para ninguna de ellas. Más atrás se ordenaron Gelaria (Cityscape, 54 1/2) y Forming (Winning Prize, 54), antes de las grandes decepciones de la tarde: Party Girl (Outstrip), la brasileña que llevó el máximo de 58 kilos, fue sexta a 9 cuerpos, mientras Creencia Espiritual (Strategos), con 57,5 y dos triunfos consecutivos como antecedente inmediato, cerró la marcha a 9 1/2. Ambas afrontaban el desafío de estirarse hasta los 1400 metros y ninguna encontró respuestas.
Para Ser Lady Legs, preparada por Alfredo Gaitán Dassié, la conquista significó su tercer triunfo en 10 actuaciones, primero en el terreno clásico. Venía de ser segunda en una carrera alternativa opcional sobre igual distancia, de modo que el salto de categoría resultó tan exigente como fructífero. También fue una satisfacción especial para Pozo de Luna, responsable de su crianza y de sus colores.
Y detrás de la victoria aparece una historia genética valiosa. La ganadora es hija de Stina (Easing Along), vencedora a los 2 y 3 años, y que antes produjo a Sirani (Ídolo Porteño), cuarta en el Clásico Diego White (G3) y en la Polla de Potrancas (G2) de La Plata, en 2022.
Por la línea materna surge un nombre de peso en la historia del turf chileno: Sacramentada (Northair), tercera madre de Ser Lady Legs, campeona en la arena tras conquistar, entre otras pruebas, el Gran Premio Hipódromo Chile (G1) y el Haras de Chile (G1), y también ganadora en los Estados Unidos.
Con semejante respaldo en la sangre, un físico generoso y una primera medalla clásica, Ser Lady Legs abrió una nueva etapa. Los 52 kilos ayudaron, es cierto, pero el coraje para ir a buscar a una puntera que no aflojaba fue enteramente suyo.





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