Teobaldo ganó por demolición y cerró una Triple Corona que pide auxilio

El hijo de Uncle Chuck dominó por 6 cuerpos el Clásico Provincia de Buenos Aires (G3), sobre 2200 metros. La última escala del proceso selectivo platense reunió apenas 5 participantes y ofreció un premio de solo $10.240.000 al vencedor

Teobaldo hizo lo que tenía que hacer. Corrió con inteligencia, aprovechó la experiencia acumulada durante los últimos meses y terminó resolviendo con una superioridad indiscutible el Clásico Provincia de Buenos Aires (G3-2200 m, arena), última etapa de la Triple Corona de La Plata. Su triunfo por 6 cuerpos fue una buena noticia para el potrillo y su gente, pero no alcanzó para disimular el preocupante presente de una serie cada vez más deslucida.
Con apenas 5 ratificados y una recompensa de $10.240.000 para el ganador, la histórica competencia ofreció una imagen difícil de justificar. Ese premio resulta exiguo para una prueba de grupo y para la trascendencia que alguna vez tuvo, mientras que la falta de participantes volvió a exponer las dificultades que atraviesa el proceso selectivo local.
Nada de eso le quita méritos a Teobaldo, que encontró en el Bosque el escenario para reconstruir una campaña que había sufrido un duro golpe cuando fracasó en el Gran Criterium (G1) de San Isidro. Tras aquel traspié, el representante del Stud La Frontera cambió de rumbo: fue segundo en el Isidoro Aramburú (G3), ganó el José Pedro Ramírez (G3) y terminó tercero en los 2000 metros del Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires (G3). Ahora, con 2 cuadras más por recorrer, mostró que la distancia adicional le sentó de maravillas.
Kevin Banegas no tuvo apuro. Dejó al zaino entre los últimos mientras Licitador (Forge) asumía la iniciativa y establecía diferencias sobre Kandahar (Gershwin), administrando un ritmo que pareció parejo. Lo de los parciales, claro, es una suposición: hace meses que el teletimer platense no funciona, otra anomalía que se ha convertido en parte del paisaje.
Al llegar al codo, Teobaldo comenzó a acercarse por dentro y ya estaba segundo, a las patas de un Licitador que había conseguido despegarse de sus perseguidores. Pero la resistencia del puntero duró hasta que el ganador se lanzó por fuera. Cerca de los 250 metros finales pasó a dominar con absoluta facilidad y, desde allí hasta el disco, no hizo más que ampliar las ventajas, sin que Banegas necesitara recurrir a exigencias mayores.
Licitador, que venía de salir de perdedor, cumplió una actuación más que valiente. Se animó a tomar responsabilidades, dejó atrás a los demás y conservó con claridad el segundo lugar, 3 cuerpos por delante de Fuerte y Claro (Daniel Boone). El registro final fue de 2m18s75/100.
Criado por el Haras Santa Inés, Teobaldo pertenece a la primera generación de las dos generaciones que dejó en el país Uncle Chuck y es la segunda cría de Joy Tesalina (Fortify), una de las buenas potrancas de su camada y ganadora del Clásico Manuel J. Güiraldes (G3). Su línea materna, de raíces ligadas a La Quebrada, reúne nombres importantes como Teóloga (Southern Halo), Forty Teórica (Roar) y Thundery Terrific (Thunder Gulch), respaldando el presente del nuevo vencedor clásico.
La presentación oficial estuvo a cargo de Cristian Villabona, histórico colaborador de Nicolás Martín Ferro, responsable del entrenamiento del potrillo. En las últimas actuaciones figuraba Enrique Martín Ferro, debido a la suspensión de su hijo; ahora, con Quique también bajo una sanción provisional, Villabona asumió esa responsabilidad.
¿Qué sigue para Teobaldo? Dos caminos aparecen en el horizonte: mantenerse en La Plata para encarar el Gran Premio Dardo Rocha (G1), ante los mayores, o probar suerte en el Gran Premio Nacional (G1) de Palermo. La segunda opción puede resultar especialmente atractiva ante la salida de escena de varios referentes de la generación y la suspensión de Fletcher (Gershwin), aunque ofrece un margen de recuperación algo menor. El Rocha, por su parte, le permitiría continuar en una pista donde encontró continuidad y resultados.
La Triple Corona platense terminó sin un dominador: Autorretrato (Angiolo) ganó la Polla de Potrillos, Cahuel Win se quedó con el Jockey Club y Teobaldo hizo suyo el Provincia de Buenos Aires. Tres ganadores diferentes en una serie atravesada por recompensas insuficientes y convocatorias cada vez más reducidas.
El retroceso es mucho más profundo que el de una edición aislada. El Provincia fue hasta hace pocas temporadas un G1, después descendió a G2 y hoy sobrevive como G3. Si las autoridades del hipódromo no toman medidas concretas para defender sus carreras tradicionales, cuesta imaginar que la caída se detenga aquí. Teobaldo estuvo a la altura de la historia. La organización, otra vez, quedó en deuda.





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