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Vuelve Francisco Leandro y será jockey del Stud Las Monjitas desde noviembre

Foto del escritor: Turf Diario
Turf Diario
hace 3 minutos
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Desvinculado Kevin Banegas de la divisa, el brasileño regresará al país cuando concluya su licencia en la NAR japonesa; en abril de 2027 volverá al país del Sol Naciente para correr por 4 meses en la Japan Racing Associacion



El nombre de Francisco Leandro volverá a aparecer en los programas argentinos desde noviembre. Y habrá algo de reencuentro en esa lectura, en la búsqueda de sus montas, en la expectativa de verlo salir a la pista. Después de llevar su talento a Meydan, en Emiratos Arabes Unidos, y a Japón, uno de los grandes protagonistas del turf nacional de los últimos años regresará contratado por el Stud Las Monjitas, del que ya había sido monta oficial en la previa a su partida. Una noticia de las que se reciben con una sonrisa, porque devuelve a nuestras carreras a un jockey capaz de hacerlas mejores.

Su incorporación se producirá una vez finalizada la licencia que cumple en el circuito de la National Association of Racing (NAR) japonesa. Ocupará el lugar que dejó Kevin Banegas, que rescindió su contrato con la caballeriza, y comenzará una etapa que también permite mirar un poco más allá de las próximas reuniones.

El proyecto de Leandro tiene dos tiempos. Primero, correr en la Argentina desde noviembre hasta abril. Luego, regresar a Japón para cumplir con una licencia ya otorgada por la Japan Racing Association (JRA), que abarcará abril, mayo, junio y julio. Después, la intención es volver e instalarse aquí, sin nuevos viajes en carpeta, salvo que aparezca una oferta lo suficientemente importante como para modificar esos planes.

Todavía queda, entonces, un compromiso internacional por delante. Pero el horizonte vuelve a estar en el país donde construyó su enorme prestigio, donde se convirtió en una referencia para propietarios y entrenadores y donde el público aprendió a confiar en él.

Por estos días, Francisco Leandro está en reposo luego de un accidente ocurrido hace un par de días y en el que sufrió una pequeña fisura en un pié y que le demandará un par de semanas de recuperación, para luego sí reincorporarse al circuito de la NAR, donde ya alcanzó varios triunfos.

Durante años, Francisco hizo del liderazgo estadístico una costumbre. Sostenerse arriba exige mucho más que una buena temporada: obliga a responder cada tarde, a convivir con la presión de las montas más esperadas y a empezar de nuevo después de cada derrota. Esa continuidad fue una de las grandes marcas de su trayectoria argentina y lo afirmó entre los mejores jinetes de Sudamérica.

En el turf que siguió al retiro de Pablo Falero y a la partida de Jorge Ricardo, su figura adquirió una dimensión especial. Leandro tomó la posta de aquella tradición de grandes jockeys que, además de ganar carreras, generan una confianza difícil de explicar solamente con números. Su presencia en una montura pasó a ser un argumento de peso; su nombre, una referencia inevitable a la hora de estudiar cualquier programa.

Desde ese lugar de privilegio decidió salir al mundo. Dejó atrás la comodidad de un medio que conocía profundamente para afrontar otras pistas, otras rutinas y otra competencia. El Carnaval Internacional de Meydan, en los Emiratos Árabes Unidos, lo recibió contratado por Sky Racing, como monta de los entrenadores Antonio Cintra y Julio Olascoaga. Más tarde llegó Japón, con una primera experiencia bajo licencia de la JRA y el posterior paso por la NAR.

Fue la decisión de un profesional que, aun después de haber conseguido tanto, quiso seguir midiéndose. Cada destino abrió un desafío distinto y amplió una carrera que ya tenía un lugar propio en la historia reciente de nuestras pistas.

Ahora, Las Monjitas será el punto de partida del regreso. Para la caballeriza, su contratación significa contar con un jinete de enorme jerarquía. Para el ambiente argentino, la importancia es más amplia: vuelve una de sus figuras emblemáticas, un protagonista que eleva la competencia y despierta interés cada vez que se acomoda sobre un caballo.

También está el vínculo con el aficionado. Quien sigue las carreras reconoce gestos, recuerda definiciones, guarda triunfos que con el tiempo se vuelven parte de su propia historia de tribuna. Leandro pertenece a ese grupo de jockeys que dejaron de resultar ajenos hace mucho. Verlo competir lejos permitió acompañar otro tramo de su camino; volver a tenerlo cerca será una alegría distinta.

Noviembre marcará el primer reencuentro. Después vendrán los meses comprometidos en Japón y, si el proyecto se mantiene, el regreso para quedarse. Por ahora, alcanza con la certeza más próxima: Francisco Leandro volverá a correr en la Argentina. Y el turf argentino recuperará a uno de esos nombres que se extrañan cuando faltan.

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