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Vundu, el caballo del corazón gigante, puso garra para demostrar que es diferente

  • Foto del escritor: Turf Diario
    Turf Diario
  • 8 jun
  • 2 min de lectura

El hijo de Suggestive Boy derrochó calidad para contener a Viejo Varieté y quedarse con el Clásico Forli (G2)


Por dentro, Vundu contuvo a Viejo Variete / HSI
Por dentro, Vundu contuvo a Viejo Variete / HSI

Si hay que hablar de clase, Vundu puede considerarse uno de los abanderados. Casi no hay carrera en la que no se encargue de demostrar que le sobra. Como sucedió este sábado en el Hipódromo de San Isidro, donde el caballo del Stud Gran Ascochinga desplegó todo su talento para reencontrarse con la victoria en el Clásico Forli (G2-1800 m, césped), base de un programa de alto vuelo, aunque dentro de un día climáticamente desapacible.

Tras pagar la reprise, el hijo de Suggestive Boy fue una mezcla de velocidad, resistencia y guapeza para volver a los primeros planos y empezar a soñar con ganar por segunda vez el Gran Premio Estrellas Classic (G1).

¿Alguien se puso a pensar lo gran caballo que hubiera sido Vundu si las lesiones no hubieran sido una plaga para su salud? El detalle muchas veces es pasado por alto, pero bien cabe recordar que el zaino debió sobreponerse a cuestiones físicas de las que no todos vuelven; y mucho menos aún en el primer nivel.

Pero el caballo criado en el Haras Pozo de Luna es diferente, de los buenos, y el que lo sintió en carne propia esta vez fue Viejo Varieté (Qué Vida Buena), que se chocó contra la muralla que construyó el ganador al frente cuando en la recta final atropelló para intentar vencerlo.

Con Gustavo Calvente en sus riendas, Vundu vino moviéndose al frente bajo parciales de 25s25/100, 49s85/100 y 1m12s94/100, presionado por Hit Colchonero (Hit It a Bomb) y Thor Medina (Mootasadir), a los que, literalmente, mandó al hospital.

Ya en el derecho, sacó un par de cuerpos temprano en un primer movimiento acertado y arriba, cuando Viejo Varieté parecía tenerlo en sus garras, cambió de mano, puso corazón y contuvo a su rival por media cabeza, defendiendo su enorme favoritismo en un tiempo total de 1m47s93/100, rematando apenas por encima de los 12 segundos en una cancha con sus bemoles.

Lejos, a 11 cuerpos, Alburquerque (Orpen) fue tercero por descarte, con un Thor Medina que cerró la marcha lejísimo y sumó su segundo fracaso seguido, tras su mal paso en el Gran Premio Latinoamericano (G1) de Monterrico, en Perú.



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