Después de 15 años un caballo nacido en nuestro país se llevó la carrera más importante de la temporada en Uruguay; por media cabeza, el hijo deCatcher In the Rye superó al brasileño Olympic Harvard, con Atlético El Culano en el tercer lugar

Por Diego H. Mitagstein

El Gran Premio José Pedro Ramírez (G1-2400 m, arena), la carrera más importante del año en Uruguay, siempre fue «amigable» con los caballos argentinos. Sin embargo, hacía 15 años que ningún «porteño» lograba cruzar el disco adelante; claro, hasta este jueves, cuando el potrillo Prelude Rye fue puro coraje para confirmar su categoría alcanzando un triunfo tan valioso como valiente, evitando por apenas media cabeza que el brasileño Olympic Harvard (Drosselmeyer) hiciera de su cuarto intento en la prueba de reyes, la vencida.

El mejor 3 años allí de la generación nacida en 2018, quedándose con los grandes premios Polla de Potrillos (G1) y Nacional (G1), y perdiendo por poco la Triple Corona al escoltar a su compatriota Roundofapplause (Fortify) en el Gran Premio Jockey Club (G1), el hijo del campeón Catcher In the Rye, no deja de crecer y en el Ramírez ratificó que atraviesa por un momento distinto. Dando ventajas en el desarrollo, su tenacidad al atropellar lo llevó a un triunfo consagratorio y que lo catapulta como gran candidato para quedarse con el título de Caballo del Año (el de Campeón 3 Años Macho es una fija…), por el que sólo Aero Trem (Shanghai Bobby) puede hacerle fuerza, tras llevarse a fines de octubre el último Longines Gran Premio Latinoamericano (G1).

El zaino criado por el Haras La Leyenda de Areco y que fue vendido en noviembre de 2019 por la firma Racehorse -que también comercializó en su momento a Pepper Mill (El Prado Rob), en gran doblete de G1…- le dio el segundo festejo en el Ramírez a la dupla conformada por el preparador Pablo González (h.) y el jockey Pablo Rodríguez, que en 2019 se llevaban también el trofeo, pero con First Thing (First American).

La carrera tuvo emoción al por mayor en la recta final, luego de un desarrollo en el que Her Majesty (Went the Day Well) fue el que más fuerza hizo por ir adelante, primero compartiendo esa posición con On the Flood (T.H. Approval), y luego seguido por Footstep (Treasure Beach), también argentino. Pablo Rodríguez siguió siempre el andar del favorito Atlético El Culano (Alcorano) con Prelude Rye, aunque las cosas parecieron complicársele en el opuesto, cuando este se arrimó y el potrillo quedaba muy abierto y bastante lejos, llegando a la recta en una posición algo preocupante; incómoda.

Una vez frente a las tribunas, atacó Atlético El Culano y llegó a dominar brevemente allá por los 300 metros. Pero abiertos cargaron juntos Prelude Rye y Olympic Harvard para acaparar todos los gritos y luchar mano a mano hasta la meta, con el potrillo bajando la cabeza en el momento preciso para quedarse con la gloria. A 2 1/2 cuerpos, Atlético El Culano era tercero en su intento por repetir su éxito de hace 12 meses, con Her Majesty completando la cuatrifecta a 2 largos, todo tras 2m30s41/100.

«Son momentos muy emotivos, aunque ya sabíamos lo que era ganar el Ramírez, sentirlo nuevamente es una emoción inmensa. Ya hace muchos años que trabajamos juntos con Pablo y nos ha ido muy bien trabajando siempre a pleno», comentó Pablo Rodríguez, jockey del ganador. Por su parte, Pablo González, el preparador, sumó: «Nos sentimos muy afortunados por haber ganado otra vez el Ramírez, porque hay muchos colegas que no lo pudieron hacer al cabo de muchos años. Honra Real no corrió bien en el Ciudad, pero ahora el potrillo nos ofreció una gran alegría. Los dos llegaban con mucha chance y andaban bien, pero uno concretó y el otro no, son cosas de las carreras. Ahora vamos a disfrutar lo conseguido».

Con tres triunfos de G1 en su mochila, incluído el Derby y el Ramírez, ahora para Prelude Rye parece haber una cita prácticamente ineludible cuando en abril próximo se corra en el Hipódromo Chile de Santiago el Longines Gran Premio Latinoamericano, con Uruguay buscando su segunda conquista seguida en la carrera contunental.