El hermano materno del campeón en Uruguay Prelude Rye se impuso de punta a punta en el Clásico Haras Argentinos (L)

La campaña ascendente del potrillo Preston Boss encontró este domingo en el Hipódromo Argentino de Palermo su primer gran festejo. Mandando de principio a fin, aprovechando las diferencias que a esta altura entrega el peso por edad, y graduado a la perfección por Francisco Leandro, el tordillo se quedó con el Clásico Haras Argentinos (L-1800 m, arena), superando a un grupo duro de adversarios y alimentando ahora expectativas enormes hacia lo que será el Campeonato Palermo de Oro.

Llenó el ojo, como dirían los viejos cronistas, la gestión el reservado de La Leyenda, que venía de su primer paso jerárquico -fue tercero en el Clásico Tresiete (L), en el césped de San Isidro-, capitalizando ahora esa experiencia de la mejor forma.

Con su llamativa velocidad inicial, el tordillo se hizo de la delantera con mucha comodidad y desde allí manejó todo. Siempre lejos vinieron sus rivales, con Endozing (Endorsement), Beauty Sea (Seahenge) y Camus Superior (Vástago Salvaje) alternándose en su persecusión.

Ya en la recta, los dos primeros dieron las hurras y fue Camus Superior el que intentó arrimarse, aunque todos sus esfuerzos resultaron estériles ante un Preston Boss que no aflojó nunca y que terminó cruzando el disco con 6 cuerpos sobre ese adversario, con el G1 Comando Secreto (War Command) arribando tercero a 3 más, todo tras 2m3s29/100 en una cancha nada sencilla.

Beauty Sea, el favorito y uno de los 3 años más destacados de la temporada anterior, plantó bandera a poco de haber llegado el derecho y finalizó séptimo y anteúltimo a 37 largos, en una actuación anormal y para el olvido que, seguramente, obligará a un replanteo de su futuro.

Atendido por Miguel Angel Suárez, Preston Boss es el hermano materno del campeón Prelude Rye (Catcher In the Rye), Caballo del Año en Uruguay donde, entre otras victorias, se alzó con el Gran Premio José Pedro Ramírez.

Notable triunfo entonces para Preston Boss, que ahora puede empezar a pensar en el Clásico Otoño (G2) y soñar con llegar a la élite entre los fondistas.