Corriendo de menor a mayor el hijo de Daniel Boone atrapó en los metros finales a Humor Sabatino para llevarse el Handicap Phoenix, sobre la recta de césped brava

Lo de Quibbler en los últimos meses es impactante. De noviembre para acá corrió 4 y las ganó todas, encumbrándose entre los velocistas tanto como para empezar a pensar que los clásicos de la división son casi una obligación de cara a su futuro.

Primero trepó en las condicionales, luego se llevó en la recta de Palermo el Handicap Resuello y este sábado lo hizo de nuevo, ahora en el derecho blando del Hipódromo de San Isidro y quedándose con el Handicap Phoenix (1000 m), la tercera y última prueba jerárquica del día.

Cargando 59 kilos, los impresionantes 552 kilos del hijo de Daniel Boone se movieron de menor a mayor por dentro, en un desarrollo parejo y que por los 300 metros veía sobresalir al frente al topweight Humor Sabatino (Sabayón, 60). 

Cuando tomó fuerza, Quibbler arreció por dentro y en los tramos finales inclinó la balanza a su favor para establecer el pescuezo de ventaja sobre el siempre valiente Humor Sabatino, con la yegua Lindaflor La Violeta (Most Improved, 53 1/2) descontando mucho para completar la trifecta a 3/4 de cuerpo, todo tras 58s94/100, tiempo destacado para una cancha que empieza a ponerse imposible. El que falló por completo fue el favorito Maranelo (Holy Boss, 58 1/2), con acción fea siempre y rematando octavo y anteúltimo, aunque a poco menos de 4 cuerpos.

Criado por el Haras Santa María de Araras, el hermanito menor del G1 Quiz Kid (Forestry) defiende los colores del stud santafecino Doña Lucía y fue presentado por Marcelo Lafuente, con Lautaro Balmaceda corriéndolo al centímetro y con paciencia.

Con 6 victorias por total, Quibbler luce en un momento ideal como para dar un paso adelante en los objetivos, por más que los velocistas tengan por estos días referentes que parecen en otra dimensión.