El caballo de Firmamento ganó con facilidad el Clásico Otoño (G2) y ahora apunta a Shy Friend, con el Gran Premio República Argentina (G1) en el horizonte…

La evolución de Quito Key encontró en el Clásico Otoño (G2-2000 m, arena), del sábado en Palermo, la plataforma de lanzamiento hacia los primeros planos entre los fondistas. Tras “debutar” en el plano jerárquico con un segundo lugar en el Clásico Verano, el alazán del Stud-Haras Firmamento se despachó con un triunfo descollante en la apertura del Campeonato de Oro, corriendo más que nunca y estableciéndose como uno de los referentes de la división, esa que se rearm

En una división que sufrió una sangría importante en los tiempos cercanos y por diversas razones, el hijo de Key Deputy aportó aire fresco resolviendo una carrera complicada en los papeles con mucha facilidad, tomándose amplia revancha de Hole In One (Heliostatic), que venía de superarlo por un cuerpo y que ahora lo escoltó desde siete, dato que sirve para graficar el paso adelante en su nivel que dio el ganador.

Fue Martín Valle el encargado de conducir al pupilo de Alfredo Gaitán Dassié, pues Rodrigo Blanco se recupera de un tema de salud, y vaya si lo hizo con calidad. Ayudado por un caballo que siempre trajo acción dominante, el jinete nunca se apuró mientras el favorito Storefront se afirmaba en la punta junto a los palos, primero presionado por Hole In One y luego asediado por Huapango Torero (Suggestive Boy).

El ritmo no fue alocado, aunque tampoco lento. El teletimer marcó parciales de 24s51/100, 47s61/100 y 1m11s48/100, corriéndose más fuerte a medida que pasaban los metros y en un grupo breve y en el que nunca hubo más de 3 cuerpos entre el primero y el último.

Ya en la curva Valle fue arrimando abierto a Quito Key, que entusiasmaba con cada brazada. Ya en el derecho, Storefront se apagó rápido y Huapango Torero ofreció escasa resistencia ante el avance del ganador, que ya por los 400 metros dominaba y se desprendía casi a la vez. De allí en adelante sacaría las ventajas mencionadas sobre Hole In One, que abierto avanzó para ser segundo; a 1 1/2 más, Huapango Torero completó la trifecta y dejó último a Storefront, de reprise flojita y que abrió un manto de dudas sobre si finalmente viajará o no a Chile para correr el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1), pues había sido nominado por Palermo.

Si bien es cierto que hacía tres meses que no corría, su actuación fue discreta. Tampoco vino volando adelante como para acreditarle a esa circunstancia su parate, y habrá que sumarle que venía de volar bajo en el Carlos Pellegrini (G1).

Quito Key sólo quedó una vez más allá del segundo puesto, y para Firmamento es una alegría gigante su triunfo. No sólo por el hecho en sí de sumar otra copa a esa vitrina que hace ya mucho no tiene más lugar, sino por ser otro producto de la línea de Mucura (Hot Dust), una de las yeguas fundadoras de la cabaña de Juan Carlos Bagó.

En su caso, es la primera cría de la notable Quita Nistel (Van Nistelrooy), la ganadora del Gran Premio Estrellas Juvenile (G1) de 2014 e hija de otra yegua excelente como Muequita Fitz (Fitzcarraldo), clásica al por mayor y luego madre estupenda, como casi todas en esa zaga fantástica. 

Quito Key brilló como nunca, refresó el ranking de los fondistas y ahora tiene entre ceja y ceja a Shy Friend (Equal Stripes), el potrillo que también pelea por ese cetro vacante y tan cotizado.