El criador y propietario de Global Beauty alcanzó en la Copa de Plata su primer éxito de G1

Sin dudas fue especial el triunfo de Global Beauty en el Gran Premio Copa de Plata (G1) para Rafael Dellacasa y para sus hijos Pedro y Pablo, todos encolumnados detrás de la caballeriza Tres P. (habrá que agregarle a Paz, la otra “cría” de “Rafa”, para “completar” las razones detrás del nombre…). Casi que no podían hablar, hundidos en una emoción profunda y esperada, que por h o po b se les venía retrasando ante cada posibilidad que aparecía en las carreras grandes.

Pero, como en la vida, en el turf también casi todo llega, y el sábado soleado de San Isidro fue el marco perfecto para vivir esa emoción inigualable y prácticamente imposible de explicar con palabras que significa ganar con un caballo propio un G1.

“Todo fue diferente, porque Global Beauty es parte de la primera generación de Global Hunter, el padrillo en el que confiamos a muerte y al que trajimos desde los Estados Unidos. Por suerte podemos disfrutar este G1 que se merecía. La yegua no tuvo suerte de potranca, y esta vez, gracias al gran trabajo de Adrián y de Carlos D. Etchechoury, alcanzó el objetivo. La criamos nosotros, así que la emoción fue muy fuerte”, cuenta Rafael, aún sentido en su voz.

No es fácil ser criador, y menos cumplir también la faceta de criador. Al respecto, opina: “Necesitás de estos triunfos siempre para seguir, más por el momento difícil que está  pasando la actividad. Hay que poner todo para que esto siga, pero en el amor que uno tiene por esto es demasiado grande. A nosotros nos está yendo bárbaro, con un buen padrillos, lindas yeguas madre, que te acercan victorias así y te hacen más fácil seguir en un panorama como el que nos toca”, agrega luego el criador.

Ya sobre el final, Dellacasa quiere tener unas palabras muy especiales para Carlos D. Etchechoury, preparador de Global Beauty: “A Dany lo tengo como el uno y el tendría que estar acá y no está. Es una gran persona y en lo particular le tendré que estar agradecido toda la vida de haberme dado la posibilidad de ganar mi primer G1. Gran parte de todo esto se lo dedico de corazón”.