El preparador ganó un par de clásicos el fin de semana y el sábado presentará a Tetaze en la gran prueba de San Isidro

Después de más de dos años sin presentar, y tras un regreso super exitoso, Roberto Pellegatta vuelve a ser protagonista en los programas, ahora, con un objetivo claro y contundente: ganar por primera vez el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1), uno de los pocos trofeos que todavía no pueden encontrarse en su repleta vitrina.

El preparador, sin dudas uno de los más exitosos de la última década, pondrá en la pista a Tetaze, sobre el que guarda expectativas grandes, aunque consiente de que se trata de un desafío sumamente complicado para el zaino.

No pudo ser más auspiciosa la “vuelta” de Pelle, que levantó dos copas entre sábado y lunes, primero con el potrillo Atrevido Cry (Remote), ganador del Clásico Santiago Luro (G2), y en el comienzo de la semana gracias a Opus Alpha (Cima de Triomphe), que se quedó con el Clásico El Virtuoso (L), siempre en Palermo.

En rigor, el entrenador pudo haberse reintegrado en noviembre último, cuando venció la suspensión que pagaba, pero decidió no hacerlo para demostrar su indignación ante un hecho que consideró y considera absurdo e injusto. “La verdad es que me enojé mucho luego de aquél episodio, y pensé en nunca más volver a presentar; pero, con el paso del tiempo recapacitás y repasando mi historia, encontré que hace más de 60 años que estoy en esto; que es nada más y nada menos que mi vida”, cuenta.

Es locuaz Pellegatta, siempre lo fue, por eso casi que nunca hace falta la repregunta, sólo deja frases fuertes, que sacuden: “Al final los que te rodean, la familia, te dicen que tenés que volver porque es tu responsabilidad y también los propietarios te lo piden, porque quieren que este yo a la cabeza del grupo, aunque mi equipo es el de siempre, con muchos años acompañándome. Ahora se van incorporando chicos jóvenes como Juan Saldivia, al que lo considero un verdadero hijo, y también Gonzalo Pasini, que con su juventud me ayudan mucho porque yo ya estoy grande y me cuesta acordarme todos los datos de mi stud, hay muchos caballos; ellos son el futuro”.

La charla entra en “modo Latino”, y el cuidador confiesa: “‘Es una carrera que nunca gané, pero tengo la respuesta para esa circunstancia. Siempre trato de vender, porque para los patrones es muy importante, no tiene que ser siempre poner y poner… Por eso trato de defenderlos y cuando llega generalmente el Latino, lo mejor ya se fue; así se hace difícil. Estos últimos años se vendió poco, por lo menos en mi caso, y estuve un poco cerca pero no se dio”.

Sobre Tetaze, opina: “Si bien en el Pellegrini corrió menos de lo que esperaba, para esta carrera llega con una preparación extraordinaria en la arena. La pasada de 2m6s y algún quinto y esos 1m1s para el último kilómetro fueron muy buenos. Es un caballo muy clasudo, manso y eso ayuda mucho en el entrenamiento. Noto que en el pasto cambia la acción, no es tan lujoso como sí lo observo en la arena, pero así son los caballos: algunos son más en la arena, y otros en el césped. Los dueños quisieron correr el Latinoamericano e hicieron una inversión muy grande para participar; su sueño es correr las buenas, y acá estamos. Yo les di todas las explicaciones de qué pensaba sobre correr con Tetaze, pero se decidió ir por todo porque consideramos que nuestro caballo tiene mucha oportunidad de ganar la carrera. El sábado se verá”.

Se lo consulta sobre qué espera del Latinomericano, sobre el que considera: “Va a ser una carrera numerosa pero no me preocupa demasiado, es un caballo manso y lo corrés donde quieras. En el Pellegrini el caballo largó 24 y se defendió, así que ese no es problema. Por suerte conseguimos el lugar de partida que queríamos. Ahora llegó la hora de correr, Tetaze está muy bien, excelente desde lo físico y en su entrenamiento. Voy confiado en que me de el triunfo que tanto esperé”.

La charla se torna más informal en el final y cierra con una reflexión sobre los problemas de la hípica y lo sucedido el último fin de semana con la suspensión de las carreras en San Isidro: “Lo que más quiero es que el turf se arregle, hay mucho desorden, como en el país, porque no se ponen de acuerdo y eso no le hace bien a nadie”.

Simón Mitagstein