El cordobés llegó a los máximos en 2020 y dos años después consiguió dejar el descargo; ahora la cuestión será mantenerse

No fue una victoria más la que alcanzó Rolando Frías en las riendas de la 4 años Look Girl (Greenspring y Candy Luk, por Luhuk, Haras Vikeda) en la segunda carrera de este viernes en el Hipódromo de San Isidro. El cordobés completó los 120 éxitos y se graduó como jockey, a dos años y medio de su arribo a los máximos, tras correr por varios meses en Tandil, haciendo sus primeras experiencias oficiales.

Ya no contará más con el beneficio del descargo el joven oriundo de localidad de Berrotarán, en Córdoba, y que nació el 16 de junio de 1990, por lo que ahora deberá redoblar esfuerzos para tener la posibilidad de competir y luchar mano a mano con colegas ya consagrados; se sabe, es el paso más complicado para los “recién graduados”.

Frías debutó en el mismo San Isidro donde ahora se lució el 3 de enero de 2020, llegando octavo con Sor Emperor (Emperor Richard) y su primer disco llegó recién el 31 de ese mes, conduciendo a Forty Saltarina (Forty Lázaro). Fueron 23 las conquistas en esa primera temporada, ya dando un salto de calidad en 2021, consiguiendo 71 éxitos.  Ya descargando sólo 2 kilos, este año lleva 11 victorias.

En total, lleva corridas 1428 pruebas, con un 8,4 por ciento de eficiencia y premios por 46.906.915 pesos, siempre según los datos aportados por el Stud Book Argentino. Sus éxitos más importantes los alcanzó con la potranca Estupefacta Key (Key Deputy) en el Clásico Islas Malvinas (L), y con Doña Gota (John F Kennedy) en el Clásico Blue Prize.

Con caballos preparados por Juan Javier Etchechoury alcanzó la mayoría de sus triunfos, 15, aunque Dany, el hermano mayor de Javi, también siempre lo tuvo en su equipo. Si de colores se trata, con el Stud Las Monjitas cruzó 5 veces adelante el disco y la generosa Regatta (Sidney’s Candy) fue el ejemplar con el que más veces festejó: 4.

Rolando Frías se hizo jockey este viernes en el Hipódromo de San Isidro y en un tiempo bastante breve, casi el ideal, lejos de esos ascensos meteóricos que no permiten cursar la etapa de aprendizaje. Look Girl quedará en su memoria como la yegua que le permitió alcanzar el primer objetivo: dejar el descargo. Ahora llegará la etapa más complicada, la de mantenerse, demostrar que a kilos iguales también es una ayuda valiosa, eso que sólo de la mano del trabajo y la constancia encuentra el disco feliz.