La cabaña de Miguel Lagos Marmol liquidará su stock este domingo, tras varias décadas de producir grandes caballos

Por Diego H. Mitagstein

Miguel Lagos Marmol recuerda que cuando en 1973 arrancó a trabajar como veterinario en San Antonio de Areco, ni siquiera había teléfono. “Tenías que pedir la llamada y esperar 2 horas, por eso por un tiempo viví en Buenos Aires e iba a trabajar hasta allá. Después ya me afinqué y no me fui más”.

Miguel -así lo conocen todos, el Lagos Marmol ya quedó como parte del decorado– es una institución no sólo en la localidad bonaerense donde el caballo de carrera es vida, sino también para el turf argentino, habiendo transitado varias aristas de la hípica, desde la veterinaria que estudió “porque tampoco había demasiadas carreras para seguir”, hasta la cría, la cuida y el manejo de algunos haras fuertes, como de La Pomme.

Después de 50 años relacionado directamente con el mundo del turf, llegó la hora de dar un paso al costado y disfrutar del campo, los amigos y la familia, de allí a que Miguel haya decidido encarar este domingo la liquidación de su querido Haras San Lorenzo de Areco, al que le dio forma junto a su entrañable amigo Arturo Bullrich y que condujo durante tantos años con enorme éxito.

Se le preguntan las razones de su decisión, y explica: “Esta es una actividad difícil y ninguno de mis 6 hijos la va a continuar. Entonces decidimos dar el paso, llegando al remate con un catálogo super exclusivo, y que por un tiempo fuimos limpiando hasta quedarnos con lo mejor”

Lejos de estar triste por la liquidación, Miguel dice: “Cuando me instalé acá compramos un pedazo de campo y después otro, yeguas y trajimos de padrillo con Arturo a Mondragón (Tirreno), que había ganado el Jockey Club de 1968, y no preñaba”, ¡linda forma de empezar!, recuerda el multifacético Lagos Marmol.

“Había 2 veterinarios en Areco cuando arrenqué, uno era yo y el otro Miguel Comaleras. Era muy amigo de Ignacio Pavlovsky (Nacho, el único), y justo se fue a Francia a trabajar con Angel Penna y dejó varios trabajos, entre ellos, el Haras Vacación, donde tomé la posta y arranqué de firme”, añade.

A su lado está, como hace mucho y también desde hace 6 años como manager de San Lorenzo, Mario Novillo, que suma: “A los 20 años fui cadete de Miguel y ahora volví para esta última etapa. El siempre fue una figura muy importante para el turf, un transgresor, que en un momento se puso a todos en contra cundo empezó a cuidar, en un tiempo donde los veterinarios no lo hacían. Un año ganó 64 carreras y terminó cuarto en la estadística”.

“Ganamos la Polla con Exalsa (Exalté)”, rememora Miguel”, hasta reconocer que preparar fue su verdader pasión. “Era imposible hacer las dos cosas. Empecé a poner el fibroscopio con asiduidad y después ya todos se sumaron a la onda. Tuve un problema con la Gremial y entregué la patente, y empecé a cuidar desde el campo con ‘figurines’, y nos fue fenómeno”.

San Lorenzo de Areco no fue un haras más, si bien su faceta comercial tuvo épocas. Allí se criaron grandes caballos como Bonsoir (Mariache), Cisneros (Circinus), Apollón (Con Brío), Galisteo (Duncan) o, ya más cerca en el tiempo, Bless Candy (Señor Candy), que será una de las piezas principales en la liquidación de este domingo, a cargo de la firma (Arg) Sales.

Fue en el campo de Miguel donde Not for Sale (Parade Marshal) se reveló como un padrillo fenomenal, en sociedad con Arroyo de Luna, y es allí donde seguirá viviendo para encarar su vida desde otra faceta, pues las instalaciones fueron alquiladas por el Haras Gran Muñeca, que tendrá allí uno de sus centros de operaciones.

El Haras San Lorenzo de Areco cierra sus puertas pero guardará por siempre miles de anécdotas e historias surgidas de sus potreros y sus boxes, con Miguel Lagos Marmol como representante y cara de una época donde el turf era otra cosa; un hombre al que todos aprecian y quieren. Un verdadero emblema de la hípica argentina.