Tras un paso sin suerte por el turf de los Estados Unidos, reprisará el lunes en el país; la palabra de Roberto Pellegatta y sus expectativas

Por Simón Mitagstein

Por muchos años, para los propietarios argentinos llevar a correr a sus caballos al exterior era una posibilidad remota. Son poquitos los casos que se recuerden, con Firmamento, La Pomme o Rubio B. haciendo algunos intentos con caballos insignias. La divisa de Juan Carlos Bagó, por ejemplo, se dio el gusto de ver su chaquetilla cruzar adelante con Miss Loren (Numerous) en el Santa María Handicap (G1), en el Clement L. Hirsch Handicap (G2) y en el Paseana Handicap (L); los colores de la familia Benedicto corrieron la Breeders’ Cup con Lady Sprinter (Orientate); y Samuel y Guillermo Liberman disfrutaron en su momento de Gentlemen (Robin des Bois), Asidero (Fadeyev) y Painter (Robin des Bois) haciendo de las suyas, con suerte diversa.

Pero de un tiempo a esta parte, la cuestión se hizo mucho más común, con varios ejemplos de por medio y resultados de todos los colores. En algunos casos, como los de Village King (Campanologist) y Miriñaque (Hurricane Cat), tras competir en los Estados Unidos emprendieron el regreso al país y hoy son figuras centrales del medio nuevamente.

Y a ese grupo se sumará ahora Sandino Ruler, que ya está listo para reprisar el lunes en Argentina después de un período de poco lucimiento en las canchas del norte, donde llegó no placé en cada una de sus seis actuaciones. El hijo de Roman Ruler que defiende los colores del Stud Egalité de 9 volverá al ruedo en el Clásico Invierno, sobre 1800 metros y en Palermo en pos de retomar el nivel que tenía antes de su partida, cuando había sumado 4 victorias en 5 salidas, incluído el Clásico Italia (G3), cuando superó por 10 cuerpos a Dancing Again (Heliostatic) y por 17 más al G1 Alampur (Catcher In the Rye).

Otra vez en manos de Roberto Pellegatta y Juan Saldivia, el zaino genera expectativas de las grandes, más allá de que acaba de cumplir los seis años, como para pensar en que, de conseguir retomar su forma, puede sumarse a ese lote de vanguardia que hoy marca el paso aquí.

Cuenta Pellegatta, con su locuacidad habitual: “El caballo volvió bien, pero nunca fue fácil. Le estuvimos trabajando un poco la cabeza y ahora está más manso, pero era malo de verdad,  disparaba  y había que estar muy atento con él; complicado”, dando a entender que, pese al paso de los años, las mañas las mantiene intactas.

Sobre su preparación hacia este regreso, relató el cuidador: “Después de ponerlo, primero lo trabaje 1400 metros y arriba agarró el galopón, y cuando después lo pasé la milla hizo lo mismo. Pero en su última corrida, cuando hizo  2000 metros, le tomé 2m5 y esta vez siguió bastante más, ahí sí ya me gustó. Estuvimos buscando darle un poco más de velocidad, porque el entrenamiento en Estados Unidos es distinto, y lo veo bien. Tal vez nos apuremos un poco en correrlo, pero ya tiene seis años y no hay mucho tiempo para esperar ni para perder”.

Sobre la carrera que le espera, Pellegatta dio también su visión: “Me parece que no es de las más exigentes, corren pocos caballos y está muy preparado. Ahora espero que lo haga bien, quede sano y luego podamos pensar en ir subiéndole las exigencias para tratar de devolverlo al nivel que tenía cuando viajó”.

El “operativo retorno” para Sandino Ruler cumplirá el lunes próximo en el Hipódromo de Palermo su primer paso, en pos de tratar de tener una vuelta similar a la de los mencionados Village King y Miriñaque, que vienen de definir por escaso margen el Gran Premio 25 de Mayo (G1) en el Hipódromo de San Isidro. Para el caballo al que volverá a montar Juan Carlos Noriega, puede ser también el inicio del camino hacia el sueño de correr el Longines Gran Premio Latinoamericano, cuya última versión, la de 2020, fue ganada justamente por la chaquetilla del Stud Egalité de 9, con el ya retirado Tetaze (Equal Stripes)…