El hijo de Catcher In the Rye se sacó su primera foto con la chaquetilla de Las Monjitas llevándose el Clásico Invasor (G3), superando un reclamo; el 17 de enero parte hacia los Estados Unidos

Por Diego H. Mitagstein

Mil cosas para contar dejó el Clásico Invasor (G3-1400 m, césped), la carrera que ofició de central este sábado en la última reunión de la temporada para el Hipódromo de San Isidro y donde Satu pudo, por fin, reencontrarse con la victoria, tras más de un año.

Llegó la ansiada primera foto con la chaquetilla del Stud Las Monjitas para el hijo de Catcher In the Rye, en una revancha grande del mal trago de hace 15 días, cuando fracasó en la búsqueda de su defensa del título en el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1).

No fue fácil e, incluso, superó un reclamo por parte de Martín Valle, jockey de El Exito (Il Campione), su escolta, en una decisión por parte de los comisarios que dejó más dudas que certezas, porque claramente el gran favorito molestó a su rival, que arriba volvió y mucho. Nadie hubiera dicho nada si era distanciado, pero, otra vez, medió un fallo polémico, por no decir erróneo.

Pero hubo más, porque Satu volvió claramente mancó tras el esfuerzo, aunque durante la espera de la resolución de la bandera amarilla recobró un poco de forma y ya lucía normal a la hora de las fotos, en un dato que obligará a una revisación en las próximas horas.

Además de todo, para el caballo criado en el Haras Abolengo fue su despedida de pistas argentinas pues, de no mediar inconveniente, el 17 de enero será embarcado rumbo a los Estados Unidos, donde continuará con su campaña al cuidado de Paulo Lobo en Kentucky, previo paso por Ocala. Irá sólo Satu, ya que Natan (Señor Candy) quedó algo dolorido tras el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), cuando el plan era que viajaran en yunta.

Resulta increíble que tras aquella victoria en tiempo récord del Anchorena 2022 Satu sólo haya podido volver a la victoria 1 año más tarde, pero la suerte no lo acompañó demasiado en todo este largo trayecto. Reprisó y cedió el invicto en una cancha donde se enterraban de cabeza, después debió haber sido el ganador del Estrellas Mile (G1) si no le pasaban todas, y en la prueba sobre 2000 del Clásico Engrillado, Irwin (Seek Again) y los metros pudieron más. Llegó entonces otra vez el Anchorena y una suelta 20 que lo condenó.

En el Invasor fue todo difícil para Satu, que largó muy mal y consiguió ubicarse poco antes de pisar la recta, para ir en busca del triunfo de allí en más. En plena recta se fue hacia adentro, y encerró claramente junto a los palos a El Exito, con Valle obligado a sujetar para no ir a parar al piso.

La maniobra le permitió a Satu sacar unos 3 cuerpos, pero su adversario volvió a arriba y lo secundo desde 1 1/2. Reclamó Valle y tras varios minutos se decidió mantener el marcador. Vista la reacción de El Exito, Satu debió haber sido distanciado; distinta hubiera sido la historia si aquél no se arrimaba otra vez en la parte final, tal como dictan las sugerencias de la Federación Internacional y a las que los comisarios respetan cuando quieren.

Satu volvió a ganar, le dio una alegría grande a Camilo Bautista y el equipo de Las Monjitas y ahora abre un nuevo capítulo en su vida competitiva buscando la gloria en los Estados Unidos. El Satu interplanetario del triunfo en tiempo récord es hoy un caballo bastante más terrenal, pero, quizás, a partir de este triunfo, recobre confianza, forma y, tras una buena adaptación, en el norte vuelve a ser ese ejemplar diferente que tanto ilusionó.