En una actuación formidable, el hijo de Catcher In the Rye superó por medio cuerpo a Santo Dios en 1m30s90/100

Si había algo que le sobraba al Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1-1600 m, césped), eran figuras. Más allá de la baja de Don Empeño (Exchange Rate), entre Bamb Craf (Mastercraftsman), Subsanador (Fortify),  y Zillion Stars (Cityscape) -el campeón defensor-, entre otros, estaban los grandes candidatos.

A la hora de la verdad, en una tarde de sorpresas permanentes, ninguno de ellos le pasó siquiera cerca a la definición, esa donde sí pudo más que ninguno el potrillo Satu, que mantuvo su invicto en su debut jerárquico con una actuación formidable y batiendo el histórico récord del francés Ritón (Un Desperado), deteniendo el cronómetro tras impresionantes 1m30s90/100, 10/100 por debajo de la marca que estaba en poder del campeón del Stud Río Claro, aunque, cargando el héroe del día muchos menos kilos por su condición de 3 años.

Preparado por Nicolás Martín Ferro y con Eduardo Ortega Pavón en sus riendas, el zaino venía de vencer por 20 cuerpos en una condicional, aunque sobre en cancha pesada, lo cual quitaba un poco de referencias. Pero todo lo que hizo de mañana entusiasmó al máximo a su gente.

De allí que, una vez que largaron, la táctica fuera el popular “adelante y suerte”, marcar el ritmo y que el resto se preocupe por alcanzarlo. Y esa tarea la cumplió a la perfección el jockey paraguayo, que pudo pasar con cierta suavidad los primeros 400 metros (23s19/100) pero que luego, ya con viento a favor, empezó a volar.

Los 800 quedaron atrás en 44s84/100, y detrás del puntero Santo Dios (Easing Along) presionaba y presionaba buscando “alflojarlo”. Así encararon la recta, el tramo donde el defensor del Stud Libertadores de América mostró lo mejor de su repertorio.

Movió Ortega Pavón y el potrillo se separó de Santo Dios, marcando récord en el parcial de los 1200 metros con un tiempo de 1m6s93/100, y mantuvo el paso hasta la meta, cruzándola con medio largo sobre su adversario, que volvió a arrimarse en el cierre, corriendo bárbaro también. A 1 1/2 largo más, la potranca Manuca (Agnes Gold) redondeaba una tarea no menos valiosa y completaba la trifecta, en la mejor marca de la historia para la milla de césped del norte.

Entre los principales candidatos, Subsanador fue el mejor colocado, llegando séptimo a 7 3/4 cuerpos del ganador, con Bamb Craf en décimo y Zillion Stars llegando undécimo, los tres lejos de la definición.

El dato triste fue la caída que sufrió Iván Monasterolo en pleno codo, cuando Eulario (Bodemeister) se lesionó de gravedad. El jockey deberá permanecer un tiempo inactivo ya que sufrió una fractura en una pierna, que seguramente derivará en una operación. 

Criado por el Haras Abolengo, Satu forma parte de la última generación del padrillo campeón Catcher In the Rye (Danehill), que está teniendo una despedida a lo grande, pues a la misma camada pertenece Niño Guapo, el héroe del Gran Premio Nacional (G1) y que un rato más tarde no pudo cumplir una buena labor en el Gran Premio Carlos Pellegrini.

Sa Talaia (Equal Stripes), madre del invicto, también estuvo al cuidado de Nicolás Martín Ferro, llegando segunda en el Clásico Eliseo Ramírez (G2) y tercera en el Gran Premio de Potrancas (G1) de 2017, siendo nieta de la inolvidable Sa Torreta (Southern Halo), que con la chaquetilla de Rubio B. marcó época y es también tercera madre del mencionado Subsanador.

Satu construyó una actuación de esas inolvidables para quedarse con el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1) y trepar a lo más alto entre los milleros. Las figuras volaron bajo, pero el potrillo levantó vuelo…