El caballo estadounidense, montado por el venezolano Junior Alvarado, ganó en el disco la Saudi Cup (G1), la carrera más cara del mundo, superando al japonés Ushba Tesoro y ante una multitud

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Riyadh, Arabia Saudita)

RIYADH, Arabia Saudita.- El triunfo de Senor Buscador fue el cierre perfecto para un festival de carreras que volvió a dejar su huela, con la Saudi Cup (G1-1800 m, arena, US$ 20.000.000), la carrera más cara del mundo, ofreciendo uno de los espectáculos que, desde ahora, se postula como candidato a uno de los más emocionantes de la temporada.

El desarrollo que encaró desde 2020 el Jockey Club de Saudi Arabia vivió el sábado último otra noche inolvidable, fantástica, de emoción y unión, de cultura, donde el King Abdulaziz Racecourse se erigió en escenario de finales fabulosos, de pasión en formato árabe; en receptor de miles de personas llegadas desde todas partes del mundo para compartir eso que los une: la pasión por el turf, con cierta curiosidad de por medio…

Ya puede decirse que la hípica no es sólo el deporte de los reyes, sino también de los príncipes, pues casi que no hay uno en esta alejada parte del mundo que no le haya tomado cariño, que no haya montado su caballeriza y de pelea para ser el mejor. Claro, podrá decirse que con plata es fácil, pero también podría ser gastada en otros ámbitos; sin embargo, muchos de ellos prefieren invertir en caballos.

Detrás de esos gestos serios, adustos, casi de enojados, los saudíes llevan dentro una hospitalidad para envidiar. El “welcome to Saudi Arabia” es moneda corriente, buscando esa integración al mundo occidental que se viene perfilando desde hace algunos años y que recién empieza a carretear. A ellos también los picó el bichito del turf, pues bastó con tener el placer de observar desde la tribuna el final de la Saudi Cup para darse cuenta que el aguijón llegó profundo. Cuando Saudi Crown (Always Dreaming), del FMQ Stables local, se sacó en la recta la molesta compañía de National Treasure (Quality Road) los gritos fueron ensordecedores. El japonés Ushba Tesoro (Orfevre) le quitó la punta en los 100 metros y el ruido era todavía más fuerte, y cuando el querible venezolano Junior Alvarado lanzó en una atropellada “modo Asidero” a Senor Buscador, ya directamente hasta en la luna podían enterarse de lo que se estaba viviendo aquí.

Finalmente, el caballo al que por una cosa o por otra siempre se le negaba el triunfo grande, se quedaba con el trofeo de oro y con la mayor parte de los 20 millones de dólares en premios, acercando emoción al rostro de Todd Fincher, su entrenador, no de los más conocidos, por cierto.

El hijo del crack Mineshaft, que fue alquilado en un porcentaje para correr aquí y la Dubai World Cup (G1) por Sharef Mohammed S. Al Hariri y que tiene a Joe R. Peacock Jr. como propietario, le ganó por una cabeza chica a Ushba Tesoro, con Saudi Crown en gran tercero y National Treasure resistiendo en el cuarto lugar, dejando en quinto al japonés Derma Sotogake (Mind Your Biscuits) y con el favorito White Abarrio (Race Day) en el décimo puesto, fallando, todo tras 1m49s49/100.

Senor Buscador ya está en Dubai para esperar allí su próximo objetivo, pero dejó en esta ciudad una estela de clase que los años hicieron más fuerte, demostrando que, una vez liberado de cuestiones físicas que lo tuvieron un buen rato a maltraer, tenía dentro el corazón para ser un campeón.

El premio mayor fue la ovación de un pueblo que ya adoptó al turf como uno de sus deportes nacionales, que promete a futuro brindar espectáculos todavía más importantes, pintorescos, mezclando su cultura tan lejana a nosotros con el show. Porque detrás de esos rostros sufridos, hay una sonrisa grande que quieren compartir.