El potrillo de Aidan O’Brien y Coolmore escapó adelante y ganó por demolición el Epsom Derby (G1) inglés; la vieja discusión que siempre se reaviva…

En la semana previa al Epsom Derby (G1-2400 m, césped) el periódico inglés The Guardian había puesto en tela de juicio las “tácticas de equipo” durante una carrera de caballos, exponiendo declaraciones de algunos propietarios de participantes en el Irish Derby (G1) sobre las preparaciones que en Ballydoyle Aidan O’Brien hacía de los desarrollos con sus jinetes.  Habían sido seis sus cartas aquella tarde y el destacado entrenador, como desde hace un tiempo ya, manifestó que cada uno de sus potrillos sale a hacer su propia carrera, que ninguno “trabaja” para otro.

Pues bien, uno de los dilemas más viejos del turf europeo volvió a los titulares este sábado tras la disputa de la carrera más importante de la temporada inglesa en Epsom Downs y el inesperado triunfo de Serpentine, un potrillo que apenas una semana antes todavía era perdedor, que claramente hizo de “liebre” y al que sus 15 rivales subestimaron y jamás pudieron alcanzar.

Cuando en los programas uno ve los jockeys de los caballos de Coolmore se da cuenta rápidamente cuál irá al sacrificio; es difícil errar. Emmet McNamara, que había ganado su última carrera en octubre, iba a estar en la silla del hijo de Galileo y Remember When (Danehill Dancer) y estaban claras sus posibilidades de salir a marcar el ritmo.

Ryan Moore, el jockey oficial de la casa irlandesa, se había quedado con Mogul (Galileo) y entre Kameko (Kitten’s Joy) -héroe en las QIPCO 1000 Guineas (G1)- e English King (Camelot), hacían las veces de favorito.

Y allí fue McNamara con Serpentine, sacando una cuadra de ventaja adelante, con el alazán galopando firme y el resto de los participantes aguardando que diera por cumplida su misión y detuviera el ritmo. Pero, para Tattenham Corner, la diferencia con el grupo era demasiada, el ritmo firme y la preocupación aumentó.

Movieron todos atrás pero no hubo mejoras ni cambios: Serpentine se tendió hacia la gloria para quedarse con la versión 2020 del Epsom Derby por 5 1/2 cuerpos sobre Khalifa Sat (Free Eagle), uno de los outsiders y al que montó Tom Marquand, protagonista de otra polémica cuando se decidió cambiarlo del sillín del favorito English King por el experimentado Frankie Dettori.

A medio cuerpo, Amhran Na Bfhiann (Galileo), completaba el 1-3 de Ballydoyle y O’Brien, con Kameko y English King en cuarto y quinto, al hocico y pescuezo. Mogul, la carta más brava de la casa irlandesa, fue sexto a 3/4 de cuerpo, todo tras 2m34s43/100k, sobre pista buena.

Serpentine no había corrido bien en sus dos primeras salidas, con un pésimo debut y una reprise regular. Pero cuando el 27 del mes último se impuso por 9 cuerpos sobre 2000 metros en The Curragh, le dio a O’Brien la confianza para tenerlo en cuenta en el Derby inglés. Hay otro dato: también había corrido adelante desde la partida.

Tras conseguir el récord de 8 triunfos en el Epsom Derby, O’Brien explicó: “Es realmente increíble. Tiene un pedigree para la distancia, y siempre pensamos que los metros lo iban a ayudar. Nosotros discutimos la chance de cada uno de nuestros caballos y le damos el desarrollo de acuerdo a la decisión que se tome. Emmet le dio una conducción brillante y juzgó a la perfección el desarrollo. Estaba sobre un caballo listo para correr cada yarda de la carrera”.

Serpentine completó sorpresivamente una doble fabulosa para Coolmore y O’Brien, llevándose de Epsom la misma tarde las Oaks y el Derby. Y también fue otra tarde de brillo absoluto para el majestuoso Galileo, para muchos el mejor padrillo de todos los tiempos, y que no sólo acumula ahora 5 éxitos en la gran carrera inglesa, sino que son 86 sus crías que consiguieron abrazarse al disco en el plano de los G1.

Serpentine y su triunfo reavivaron una vieja y, a esta altura, eterna discusión. Siempre estarán los que apoyan la versión de que “se escapó” la liebre, y del otro lado los que responderán que O’Brien y su equipo sabían de sus cualidades y eligieron la “táctica” apropiada. La verdad siempre está en el disco, y este sábado fue Serpentine el que llegó un rato antes….