La hija de Equal Stripes apabulló a sus rivales sobre el césped de Palermo y se reencontró con el triunfo tras más de 7 meses

Por Diego H. Mitagstein

Siempre En Mi Mente se encargó de transformar en una carrera sin equivalencias el Clásico Miguel Angel y Tomás Juárez Celman (G2-1600 m, césped), la carrera más importante del domingo en el Hipódromo Argentino de Palermo. Reencontrándose con las fotos tras más de siete meses, la reservada del Haras Pozo de Luna le pasó el trapo a las 5 adversarias que le salieron al cruce, ganándoles como si se tratara de un grupo de perdedoras, sin ponerse a correr nunca en serio.

Haciendo pesar sus antecedentes y adaptándose perfectamente a las condiciones algo más que húmedas de la cancha interna porteña, no hizo falta que el jockey paraguayo Eduardo Ortega Pavón la exigiera para que en la recta diera un espectáculo de llamativa contundencia, llegando al disco con 8 cuerpos de ventaja sobre Saragossa City (Seek Again), aunque la diferencia podría haber sido mucho más amplia de habérselo propuesto.

Antes de dominar, la hija del gran Equal Stripes y Santa Emiliana (Easing Along) había venido marcando de cerca a la puntera Agua Máxima (Interdetto), que reprisaba en nuevas manos -ahora la prepara Jorge Mayansky Neer- y en una cancha que no conocía. Esta se entregó al pisar el derecho, pasó al frente Siempre En Mi Mente y se acabó todo.

Al cabo de buenos 1m35s74/100 la zaina preparada por Nicolás Martín Ferro y presentada por Enrique, su padre, defendió de la mejor forma su favoritismo y se despachó con la tercera conquista gradual de su trayectoria, pues antes había prevalecido en los 1800 metros del Clásico Paseana (G2) y en la milla del Eudoro J. Balsa (G3), ambos sobra la grama de San Isidro.

Establecida desde hace un tiempo en la media distancia, la cercanía del Campeonato Palermo de Oro para yeguas impone evaluar opciones para Siempre En Mi Mente, más que nada pensando en el Gran Premio Gilberto Lerena (G1), que se correrá en la misma pista en que se lució en el cierre de la semana, aunque estirándose hasta los 2200 metros, un desafío.

Siempre En Mi Mente brilló en Palermo, hizo variedades deportivas y se ganó sobradamente cada uno de los aplausos.