Por primera vez en la historia nuestro país no estará presente con representantes legítimos en la prueba continental mejor rentada; Daktari y Matarani, nacidos aquí, correrán para Chile y Perú, respectivamente; los locales, mayoría en la pista y enormes candidatos

Por Diego H. Mitagstein

La edición número 40 del Gran Premio Latinoamericano (G1-2000 m, arena), que se resolverá este domingo en el Hipódromo de Monterrico, Perú, será histórica. Por primera vez la Argentina no tendrá representantes en la prueba continental mejor rentada, con 300.000 dólares en premios a repartir, y, para muchos, puede ser la última vez que se dispute.

Ya sin el auspicio de la firma Longines, que acompañó a la Organización Sudamericana de Fomento del Sangre Pura de Carrera (OSAF) por muchos años, la ausencia de sponsors y el gasto de los últimos ahorros, resulta complicado pensar que en 2025 algún miembro de la entidad asuma la inversión de su organización. 

Salvo un milagro económico, un mesías o un cambio drástico en las condiciones (por ejemplo, que se corra en Gulfstream Park, Estados Unidos, como alguna vez se planteó), salvar al Latino será una misión durísima. No se trata de pesimismo, sino de realidades. 

Ya en su momento la aparición de la firma de relojes suiza obró de mano salvadora para que el Latinoamericano no desapareciera, salvándolo casi al toque de campana. Con los costos elevados de organización y el premio atractivo necesario para que los caballos viajen a competir, es mucho el dinero a recolectar.

Sobre la ausencia argentina habrá que decir que los malos resultados históricos en la arena del Coloso de Surco hicieron su trabajo de erosión ante las varias invitaciones que se cursaron por parte de los hipódromos de San Isidro y Palermo, tanto como que en un país que corre sus clásicos normales por unos pocos dólares en la mano, no competir por 300.000 de bolsa suena algo contradictorio. Pero, se sabe, viajar a competir no es precisamente la especialidad de la casa, todo lo contrario.

Si bien no tendrás representantes legítimos, sí habrá 2 caballos nacidos en Argentina corriendo el Latino, aunque representando a otros países: Matarani  (Endorsement) lo hará por Perú y Daktari (Daddy Long Legs) por Chile.

Esta vez habrá 13 caballos en la pista, con la particularidad -fuera de los reglamentos- de que 7 de los animadores serán locales, que amenazan con quedarse con todos los puestos del marcador ratificando su dominio histórico, pues jamás un visitante se llevó un Latinoamericano de Monterrico.

El máximo candidato es Dvorak (Editorial), del Stud Jet Set, que le dará la revancha al campeón Gluck (Koko Mambo) y a Cofrade (Al Qasr), a los que viene de superar claramente hace poco más de un mes en el Clásico Alfredo Benavides y Alfredo Benavides Diez Canseco (G2), bajo idénticas condiciones, cuando Don’t Lose Time (Carpe Diem), Matarani (Endorsement) y Von Braun (Southdale), que también correrán ahora, fueron quinto, sexto y décimo, respectivamente.

El otro punto fuerte de la delegación inca es Manyuz (Run Away and Hide), estadounidense de nacimiento pero de excelente campaña local. Allá por fines de enero se despidió escoltando a Gluck en el Clásico Ciudad de Lima (G2) desde medio cuerpo, pero antes había superado a ese mismo rival en el Clásico Mariano Ignacio Prado (G3) y a Danny’s Story (Kung Fu Mambo) en el Clásico Asociación de Propetarios de Caballos de Carrera de Perú (G3).

Olimpo M.T. (T.H. Approval) y Pluto (Discreetly Mine) sacarán la cara por Uruguay, en una patriada del Haras Phillipson; Hey Joke competirá junto con el mencionado Daktari por Chile; y Brasil tendrá como cartas a L’Ente Supremo (Emcee) y Pinhao do Iguassu (Forestry), todos en pos de la hazaña de quitarle el invicto al local.