El crack buscará repetir su victoria de 2016 montado por el uruguayo, que correrá por última vez “La Gran Final”

Estar allí es un sueño, una ilusión; para la mayoría, casi un imposible. Hay que disfrutarlo, antes, durante y después, y, quizás, hasta no importe tanto el resultado si se tiene la oportunidad de competir. Seguro si se gana se llega a la gloria; pero si se corre bien vendrá una noche de buenos recuerdos; pero, lo curioso es que, si se pierde, también lloverán anécdotas.

Pocas sensaciones pueden ser similares para un hípico que correr un Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) -ni que hablar ganarlo, claro…-, la carrera de caballos más importante del continente, la de historia más rica, la que todos sueñan con vivir al menos una vez. “Su majestad”, “La Gran Final” está de nuevo entre nosotros; será hoy en el Hipódromo de San Isidro, con el disco esperando lleno de gloria y la pista como custodio de todas aquellas ilusiones e imágenes que se grabarán de por vida en la memoria de tantos. 

No hay Pellegrini fácil. Si usted, amigo lector, lo encuentra, “avise que anotamos”. Podrá tener mejores o no tan buenos caballos en sus partidores, pero de ahí a quitarle dificultad hay un tramo tan largo como la recta del Jockey Club. La versión 2018 pondrá frente a frente a los mejores de la actualidad, todos, porque no faltará ninguno. Cierto es que sí, no fue un año fácil; la tos y varias ventas importantes “complicaron” el trajinar selectivo, pero en el Pellegrini están los que tienen que estar más algún aventurero que nunca falta. Al fin, también de eso se trata el turf: de tratar de ganarle la carrera a la lógica.

Hay un nombre que luce, que atrae, que brilla. Será todo ahora cuestión para Sixties Song que deslumbre. El caballo que pintó para crack, que viajó hasta Inglaterra para medirse con los mejores, está de nuevo en su máximo esplendor, superando un período opaco con su reciente conquista en el Gran Premio Copa de Oro (G1), que lo mostró en ese nivel que a fines de 2016 le permitió ganar el Pellegrini y en marzo del año siguiente darle una lección a los más destacados ejemplares sudamericanos en el Latinoamericano (G1) del Sporting, en Viña del Mar, Chile.

La historia de Sixties Song en “La Gran Final” trae un extra pleno de sentimiento, pues en su silla estará Pablo Falero que, según el mismo contó esta semana en Turf Diario, correrá por última vez el Pellegrini. Su historia maravillosa en la silla de un SPC merece un final a todas luces, y el público seguro que ya tiene su favorito…

Hay una coincidencia: si Sixties Song está bien y la cancha complicada no lo traiciona, será el caballo a batir. En esa competencia particular de bajarlo de su pedestal se encolumnan varios nombres, muchos de ellos, con la misión de ratificar grandes victorias cercanas, tal el caso del 3 años For the Top, deslumbrante para “robar” a sus rivales en el Gran Premio Nacional (G1) de Palermo y que ahora desembarca en la grama norteña en la que nunca compitió. Tendrá una ayuda valiosa como la de Balompié (Equal Stripes), su compañero de yunta y que alcanzó su hora de gloria venciendo en el Gran Premio de Honor (G1) y que es mucho más que un “ladero”.

Global Kid (Global Hunter) quedó corto atropellando en el Clásico Ensayo (G2) y en el Gran Premio Jockey Club (G1), consiguiendo sendos segundos puestos que lo catapultan ahora al lote de candidatos. Y por allí estará también Alampur (Catcher In the Rye), que acaba de abrazar la gloria del Dardo Rocha (G1) y querrá repetir la historia de Salvate Tel (Telefónico) o de Idolo Porteño (Jump Start) ganando luego el Pellegrini.

Glorious Moment (Treasure Beach) ganó el Provincia de Buenos Aires (G2) y seguir creciendo es su misión, mientras que Endormoon (Endorsement), Stivers (Flesh for Fantasy), Il Mercato (Not for Sale) e Indio Hipólito (Indygo Shiner) son tan candidatos como cualquiera en un Pellegrini que pinta para carrerón.