La yegua japonesa es el primer SPC de pelo “blanco” que brilla en el más alto nivel; sólo 1 de cada 100.000 caballos puros son inscriptos bajo ese pelaje realmente raro

Por Diego H. Mitagstein

La historia del turf tuvo montones de tordillos famosos, pero jamás había visto a un caballo de pelo “blanco” llegar a lo máximo. Es el dato que hace totalmente diferente y mucho más comercial y llamativo el actual paso por los hipódromos de la campeona japonesa Sodashi, que había sido la mejor 2 años allí en 2020 y el domingo último volvió a ser noticia al imponerse en el Victoria Mile (G1).

Erróneamente, muchos todavía se refieren a ella como una tordilla más, pero la hija de Kurofune es uno de esos raros ejemplares considerados como “white”. Según las matemáticas, 1 de cada 100.000 SPC que nacen tienen ese color, con lo cuál la posibilidad de sobresalir es ínfima. Sodashi rompió todos los libros.

Para calificar como “blanco” la gran mayoría del pelaje de un caballo debe ser de ese color; los tordillos, como diferencia, muestra una mezcla de blanco y negro o gris; la diferencia es sutil, pero existe. Una investigación genética realizada en la década de los ’60 mostró que estos caballos no eran albinos y no habían sido producidos por apareamientos accidentales con caballos que no fueran pura sangre, pero nadie tenía una explicación sobre dónde se originó la coloración tan distinta. Las teorías incluían afloramientos de genes recesivos raros portados por el padre y la madre, o algún tipo de efecto ambiental que había causado una mutación.

Según explica Equinews: “Los avances en el análisis genético han brindado algunas respuestas a las preguntas sobre el color del pelaje. Según Samantha Brooks, profesora asistente de genética equina en la Universidad de Cornell, las mutaciones espontáneas en un gen conocido como KIT son probablemente las responsables del color blanco o en su mayoría blanco. Las mutaciones pueden causar una gama de colores de pelaje que incluyen blanco puro y predominantemente blanco con algunas manchas marrones. Se sabe que se producen alrededor de 20 mutaciones en este gen, algunas de las cuales son dominantes, lo que significa que los caballos afectados pueden transmitir el color a su descendencia cuando se aparean con un caballo de cualquier otro color”.

En el caso de Sodashi, Kurofune, su padre, es tordillo, pero su color proviene sin dudas de su madre, Buchiko, que es blanca con manchas alazanas. Shirayukihime, cuyo nombre traducido es “Nieve Blanca”. abuela de la campeona, era blanca.

En los Estados Unidos apenas poco más de 100 caballos blancos fueron anotados en el Stud Book, y la gran mayoría de ellos llegan desde White Beauty (Ky. Colonel), que en 1963 fue la primera potranca registrada con ese color por el Jockey Club. Allí se dio el curioso caso de Arctic Bright View (Panoramic), que nunca llegó a competir, pero logró ser toda una estrella como protagonista de la película The Lone Ranger (El Llanero Solitario), de Disney, en 2013, donde “hizo el papel” de Silver.

Allá por mediados de los ’80 en los Estados Unidos vivió un caballo llamado Puchilingui (Native Royalty), ruano en su pelaje y que produjo varias crías blancas. Puchilingui tenía “una onda” Pintadito (Lucky Roberto), que hace unos años nomás ganó en las pistas principales de argentina con su pelaje alazán y blanco por partes.

Sodashi es una crack en Japón y brilla con luz propia, pero su pelaje blanco le da una condición especial, permitiendo que más y más aficionados se enamoren de ella por su rareza. Eso sí, por favor, cuando vuelva a ser noticia que nadie vaya a decir que ganó la “tordilla”…