El hijo de Treasure Beach se impuso por 3 cuerpos en el último clásico del año en el Bosque; Lagarto Boy partió mal y fue tercero

Después de sus flojas performances en los grandes premios Polla de Potrillos (G1) y Jockey Club (G1), costaba imaginarse a un Sofware destacándose en las carreras más importantes. Sin embargo, encaró el Bosque y encontró su lugar en el mundo, construyendo en los últimos 2 meses y medio un ascenso para poner en un marquito.

El potrillo que saltó a los primeros planos sorprendiendo con su triunfo en el Clásico Provincia de Buenos Aires (G2), y que luego ratificó su mejora secundando a Tío Boy (Greenspring) en el Gran Premio Dardo Rocha (G1), cerró este jueves su 2023 con otra actuación de calibre, llevándose el tradicional Clásico Clausura (G2), disputado sobre exigentes 2000 metros y bajando en la distancia respecto de las que venía compitiendo.

La excelente perfomarnce del hijo de Treasure Beach confluyó con la desafortunada tarde de Lagarto Boy (Suggestive Boy), el otro gran candidato que tenía la prueba y que dio ventajas prohibitivas al largar retrasado, con lo que para el ganador el trámite, justo es decirlo, se facilitó.

Sin embargo, no por ese detalle la historia fue sencilla para Sofware, pues por un buen rato, entre codo, quedó atrapado detrás de una pared de caballos, viéndose obligado Francisco Leandro, su jockey, a buscar un lugar por donde pasar.

Prácticamente desde la partida se observó a El Romancero (Il Campione) y Edification (Il Campione) luchando por la delantera bajo parciales moderados, y a ellos se fue sumando al finalizar la recta opuesta y abierto Lagarto Boy, que esperó lejos y en el fondo durante muchos metros.

Mientras aquellos peleaban, Leandrinho castigaba a un Sofware que se estiró en la curva, pero que, una vez que encontró la recta y el espacio, arrancó con mucha fuerza para pasar de largo a Bolster (Incurble Optimist) -que había cobrado protagonismo- y a un Lagarto Boy que había quemado sus últimos cartuchos, pagando el esfuerzo de tener que correr distinto y acelerar antes de tiempo.

 El resto fue sencillo para el 3 años que prepara Emiliano Juárez para el Stud Milenium, pues se desprendió hasta alcanzar el disco con 3 cuerpos de ventaja sobre Bolster, que por 1 más relegó a Lagarto Boy al último escalón del podio, todo tras buenos 2m4s18/100.

Criado por el Haras Comalal, Sofware  tiene por madre a una yegua bien generosa como Inter Line (Intérprete), que si bien no pudo salir de perdedora en 8 salidas cuando compitió, en el haras mostró su mejor cara. Además del héroe del Clausura, produjo a Speedboast (Winning Prize), que fue tercera en los clásicos General Luis María Campos (G2), Ramón Biaus (G2) y Chile (G2), y a Seabourn (Life of Victory), que de potranca terminó segunda en el Clásico Miguel Luis Morales (G2), en esta misma cancha.

Su familia materna es la misma de Rimel (Southern Halo), doradilla divina que con los colores de La Quebrada ganó el Gran Premio Gilberto Lerena (G1) cuando era para hembras y en la milla, y a otros buenos corredores como Riding (Ringaro) y Riderless (Oak Dancer).

Sofware cerró el año de forma brillante, ganando y gustando, y avisa que la temporada entrante, cuando la madurez siga haciendo su trabajo, será todavía mucho más protagonista, pensando incluso en volver a Palermo con la serie del República Argentina (G1) como un objetivo tentador.