A poco de su regreso a la profesión, el entrenador tiene un caballo para ilusionarse con el hijo de E Dubai

Tarde especial la del sábado para Roberto Andrés Pellegatta, hijo del fenomenal Roberto y que gracias a Special Dubai se reencontró después de mucho tiempo con un festejo clásico. El entrenador, que también maneja el campo de la familia en Mercedes, sonrió grande con el tres años del Stud Le Fragole, contundente héroe del Haras Argentinos (L-2000 m, arena), la prueba que completó la pierna jerárquica de un sábado sobrado en clase sobre la arena del viejo Palermo.

El hijo de E Dubai le dio un salto de calidad a su campaña, ratificando aquél par de buenas labores en el proceso selectivo de 2019, terminando cuarto en el Clásico Pedro E. y Manuel A. Crespo (G3) y tercero del crack Ivar (Brz-Agnes Gold) y del G1 Roman Joy (Fortify) en el Gran Premio Gran Criterium (G1).

Conducido por William Pereyra, y después de un quinto puesto en el Clásico Botafogo (G3) que dejó gusto a poco, Special Dubai dejó que Pembe Savanna (Mount Nelson) marcara el ritmo casi a placer, reservando energías para la recta final.

Fue en ese tramo donde el tordillo aceleró, dominando por los 250 metros y poniéndose a cubierto de la atropellada que desde el fondo del breve lote desató Dalbornell (Don Valiente), que finalmente quedó segundo a 3 cuerpos cediendo su condición de invicto, pero creciendo en el concepto. A medio largo, Taquín Dorado (Violence) completó la trifecta con Pembe Savanna en cuarto, todo tras la brillante marca de 2m1s45/100.

En Sanamia (Exchange Rate), y nieto de la recordada Sarapia (Roy), Special Dubai se crió en el Haras La Esperanzas y ahora parece haber quedado listo para ir más arriba en sus aspiraciones, ya pensando en la proximidad del inicio del Campeonato Palermo de Oro, con el Clásico Otoño (G2) como “primera misión”, sobre idéntico tiro y pista que el Haras Argentinos.

Special Dubai ganó su primer clásico y le permitió a Roberto Andrés Pellegatta volver a saborear uno de esos triunfos que se guardan por siempre. Con apenas un puñado de meses de regreso a la profesión que siempre amó, seguro será un espaldarazo de valor incalculable.