El hijo de Tapit, ganador de G3 y dueño de una gran línea materna, ya está en el país y comenzará a servir desde esta temporada

Por Diego H. Mitagstein

Edrigo Gennoni “encara” el futuro de su Haras El Wing con una nueva y gigante ilusión. En 2023 por primera vez tendrá un padrillo propio, en un estreno que llega de galera y bastón tras la adquisición de un excelente proyecto como Tap It to Win.

El criador estaba buscando un caballo que lo deslumbrara desde 2019, y cuando se cruzó con el zaino no dudó y en horas cerró la compra. “Con la ayuda de José de Camargo estuvimos largo tiempo tratando de encontrar algo que nos llenara el ojo y cuando apareció Tap It to Win le pedí que fuera verlo hasta Ocala; en menos de 24 horas ya lo habíamos cerrado. En todos los aspectos nos encantó, desde lo físico, con una campaña sólida, corriendo contra caballos buenos, y con un pedigree del que más no se puede pedir”, explica Endrigo, con una felicidad e ilusión que sus palabras hacen notar a la perfección.

Sera una nueva aventura para el empresario, que desde que fundó su cabaña sirvió sus yeguas con servicios comprados o a través de algunas acciones que fue adquiriendo. “La inversión fue grande y digo que, en cierta forma, es como comprar un potrillo. En vez de querer que corra, uno quiere que produzca. Pero es igual de difícil de conseguir que se de”, confiesa.

Tap It to Win es un hijo del fenomenal Tapit, que al cuidado de Mark Casse y como reservado del Live Oak Stud se impuso en 5 carreras en los Estados Unidos y Canadá, consiguiendo premios por 469.177 dólares. Ganador en su segunda salida a los 2 años en Saratoga en 2019, arrancaría su segunda temporada con dos triunfos consecutivos, primero en Gulfstream Park y luego en Belmont Park -casi en tiempo récord y doblegando a los G1 Country Grammer (Tonalist) y Mystic Guide (Ghostzapper), corriendo sin más trámite el Belmont Stakes (G1) y llegando quinto de Tiz the Law (Constitution).

En su salida siguiente fue escolta a 3 1/2 cuerpos de Echo Town (Speightstown) en el H. Allen Jerkens Stakes (G1), para después llegar tercero en el Pat Day Mile Stakes (G3) y ganar el NYRABETS Spring Stakes (L). En Woodbine, Canadá, llegaría a su conquista más valiosa en el Seagram Cup Stakes (G3), derrotando al campeón Mighty Heart (Dramedy). De allí en adelante sumaría segundos en el NYRABETS Sprint Stakes (L) y en el Jacques Cartier Stakes (G2), antes de ser retirado, sobre el fin del año último.

Hablar de Tapit, el padre de Tap It to Win no sería ninguna novedad, pero la línea materna del nuevo padrillo del Haras El Wing es bien interesante. Onepointhreekarats (Medaglia D’Oro), su madre, fue múltiple ganadora clásica en los Estados Unidos, además de haber costado 1.300.000 dólares cuando se vendió como yearling, y también produjo a Souper Stonehenge (Speightstown), que se impuso en el Vigil Stakes (G3) y en el Jacques Cartier Stakes (G3), y a Tapthespeedofsound (Tapit), placé de black-type en 2022. La línea materna es la misma de la formidable campeona Songbird (Medaglia D’Oro).

“El caballo está acá hace un par de meses y se está poniendo muy lindo, resta definir donde va a servir y esperamos sea en un haras importantes; estoy en conversaciones y espero pronto poder anunciarlo”, suma Endrigo, que amplió su cabaña para enfrentar esta nueva etapa: “Siempre tuve 18 ó 20 yeguas, pero ahora estoy en 35 después de incorporar varios vientres valiosos, como la madre de Una Arrabalera (Cima de Triomphe), entre otras. Alquilé lo que era el Haras Milenaria para poder criar bien, que es elemental para tener resultados y seguramente 30 de mis yeguas vayan a Tap It to Win”, explica.

El criador recalca: “Estoy muy pero muy entusiasmado, y feliz. Ahora nos vamos a enfocar en que tenga apoyo, no buscando 150 yeguas, sino apuntando a la calidad, ya sea de madres como de crianza, que son detalles que no se pueden dejar pasar si querés que las posibilidades sean mayores”.

Arranca una nueva etapa para Endrigo y para su haras. Distinta, con un enfoque novedoso para él como será el desarrollar un padrillo propio. El turf fue una pasión que heredó de Enzo, su padre, El Tano, “El Wing”, jugador en varios clubes de primera y en México, y que lo sigue emocionando y entusiasmando como desde el primer día.