Daniel Mautone buscará el domingo próximo repetir el triunfo del Longines Latinoamericano de 2020 ahora con Sandino Ruler, mientras desarrolla como padrillo a su niño mimado…

El día está espectacular. La mesa, servida delante de los boxes de los bellísimos edificios de La Mission Robles, esos que tuvieron como modelo el Ashford Stud de Kentucky, tiene de todo. La charla es distendida, la comida riquísima y el ánimo de todos gigante. Hay sueños, ilusiones, ganas de copas, básicamente, todo aquello que involucra cualquier escena en la que un caballo de carreras sea el actor principal.

Daniel Mautone es el anfitrión en el campo donde tiene todas sus yeguas y a Tetaze, su gema, el caballo que lo deslumbra y con el que armó su nuevo proyecto de reproducción. Son tiempos agitados para el empresario, que el domingo próximo tendrá a Sandino Ruler, su otro nene mimado, corriendo el Longines Gran Premio Latinoamericano (G1) de Maroñas representando a la Argentina y buscando repetir la hazaña que en 2020 cumplió su “socio”.

Justo pasa cerca Mauro Pais, el padrillero de la cabaña, y Daniel le pide la gauchada de que saque a su crack del box para verlo. En dos minutos, al lado de la mesa poblada, Tetaze “verdea” un poco con una naturalidad que se traduce en clase, ni se inmuta ante los visitantes -ni la comida y la bebida, por suerte- y se luce. “Mirá lo que es este caballo”, dice Mautone, “Le sobra calidad”, agrega mientras lo acaricia y lo abraza por la tabla del pescuezo sin que el zaino siquiera se mosquée.

“Mi vida en el turf tiene un antes y un después de Tetaze. No se si será por todo el tema de la pandemia, pero tomé con una furia bárbara el desafío de disfrutar al caballo primero en las pistas y ahora en esta nueva etapa. Estoy muy feliz de atravesar este proceso de hacerlo padrillo, de buscar yeguas y de apoyarlo, esperando que pasen todos estos años que faltan para ver a los hijos correr. El otro día Roberto Pellegatta dijo: ‘Yo me compraría a todos sus productos’, imaginate el orgullo que me dio”, cuenta el hombre detrás de las caballerizas Bingo Horse y Egalité de 9, el que antes disfrutó de otros pingos como Jamelao (Gem Master), Emergente (Salt Lake), Flag Copado (Flag Down), Chollo (Roy), Mr. Alleva (Numerous), Moet Mix (Dynamix) y Galán de Cine (Succesful Appeal).

“Todos los días pienso en él; si se levantó bien, si estará bien. Es como un alma melliza. El proyecto Tetaze en la cría fue el resultado de varias cuestiones: primero con Pellegatta haciéndomelo comprar cuando tenía 3 años anticipándome que sería un gran caballo, después llegaron los triunfos y el extraordinario momento del Latinoamericano, y culminó con el República Argentina y otra victoria impactante. Charlando con Roberto siempre decíamos que cómo podía ser que en Estados Unidos a los caballos de G1 los sacan de las pistas sin esperar a que pase algo, como usualmente pasa acá, entonces decidimos su retiro. Fue el final de una etapa y el comienzo de una nueva. Tengo muy claro y analizado lo que significa desarrollar un padrillo: es un desafío, es una inversión, es pérdida, pero todo eso desde lo económico, porque desde el punto de vista de los sentimientos es siempre ganancia. El que hace esto tiene que verlo de esa manera, porque si lo apuntás como un negocio, estás perdido. Lo tomé por el lado del sentimiento, y creo que tiene mucho más valor lo que te sucede en el corazón que lo que te pueda pasar por el bolsillo”, resume con poesía turfística.

Con la versión Tetaze padrillo, Mautone está contento: “La verdad que mucha gente nos está apoyando y nos asombró que tanta gente lo admiraba. Un día hicimos un video casero del caballo en el piquete y en un par de días tuvo 27.000 vistas en las redes; ahí nos dimos cuenta de que había interés. El caballo es la mitad mío y la mitad de Eugenio Sangregorio, que me acompaña en esta aventura con tanto entusiasmo como tengo yo. Elegimos La Mission porque es un lugar maravilloso, y además Freddy y su equipo trabajan en gran forma. Ya hace unos años que criamos acá, y todo lo que nace lo cuido yo; en las últimas 3 ó 4 temporadas jamás tuvimos un potrillo con sobrecañas, algo que sufría permanentemente. Es el lugar justo para que Tetaze viva y se desarrollo”.

Mautone ya había tenido una experiencia con un caballo de su propiedad en la reproducción con Jamelao, y sobre esa experiencia recuerda: “Corría con mis colores, lo llevamos a Estados Unidos y cuando volvió crié para mí, pero así no se hace un padrillo. Esta vez estamos haciendo la cosas con mucha más seriedad, aunque lo miré a los ojos a Tetaze y ahí me decidí a encarar esto”, lanza entre sonrisas.

“Es un trabajo muy grande el que hay que realizar, sobre todo con las yeguas, la cantidad, los pedigrees, los físicos, en lo que nos estaba ayudando Toqui Larralde, que lamentablemente nos dejó hace muy poco, pero fue de gran ayuda para nosotros y para el caballo en todo este proyecto, porque para mí era el hombre que más sabía de sangres en la Argentina”.

Tetaze servirá más de 80 yeguas en su primera temporada en La Mission Robles, y entre ellas, por ejemplo, aparece Virgin Vegas (Tales of the Cat), la madre de Sandino Ruler, el otro caballo que por estas horas desvela a Daniel Mautone, el que volvió de los Estados Unidos y con el que cuando bajó del avión se puso la meta del Latinoamericano.

Con Tetaze cerrando su primer año en la reproducción y la ilusión de ganar la prueba continental por segunda temporada seguida, Daniel Mautone disfruta de su gran pasión: los caballos y las carreras. Y sueña, siempre sueña…