The Great Day coronó un día soñado para Firmamento
10 Julio, 2018 Share

The Great Day coronó un día soñado para Firmamento

Se quedó de punta a punta con el Classic (G1), completando un doblete soñado para Juan C. Bagó

Cuando Juan Carlos Bagó y un consolidado grupo de importantes criadores se pusieron a la cabeza de desarrollar hace más de 30 años lo que serían las Carreras de las Estrellas, lo que menos le importaba era ganarlas. El, como sus compañeros, pensaron en dejar un legado para el turf argentino, revolucionarlo de alguna manera para promover más y mejores espectáculos.

Hoy, seguro, pero seguro, el criador, el apasionado de los caballos y de la hípica que es Bagó, debe disfrutar más haber logrado el objetivo soñado, verlas brillar, que triunfos como los que consiguió ayer en Palermo con su chaquetilla de Firmamento, con la doble impecable que le dieron The Great Day (Harlan’s Holiday) en el Gran Premio Estrellas Classic (G1) y Adora Nistel (Van Nistelrooy) en el Gran Premio Estrellas Distaff (G1).

La grandeza del farmacéutico ya es conocida por todos y su generosidad quedó otra vez a la vista en la conferencia de prensa post Classic, cuando salió de The Great Day para pedir por el turf argentino y que los políticos entiendan de que se trata de una industria generosa y noble.

Un rato antes, el hombre “detrás de la gaviota” había vivido una felicidad inmensa con The Great Day, el caballo al que recompró ya en training, que lo está llenando de copas y con el que sueña tener un padrillo bien prontito para su exitosa cabaña.

En 2017 ganó la Polla (G1) el zaino y venía de apabullar a sus rivales en el Clásico Otoño (G2). Pero el Classic representaba una prueba de fuego para su reconocida capacidad, esa que encontró mejor enfoque cuando hace unos pocos meses Juan C. Etchechoury (h.), su entrenador, cambió la embocadura que solía utilizar para probar con una correctiva, que ayudara al caballo a no torcer tanto su cabeza. A las pruebas habrá que remitirse si de resultados se habla.

The Great Day se perdió el Honor (G1) y el República Argentina (G1) por un tema menor, y con la venia de Firmamento “Carly” se concentró en ponerlo 10 puntos para las Estrellas. La apuesta salió a la perfección.

Inspirado, Francisco Leandro no dudo en correr de firme en todos lados con el zaino. Tuvo una primera parte del desarrollo tranquila, pero ya desde mitad del opuesto Wilson Moreyra decidió ir a pelearlo con el favorito Logrado (Manipulator), al advertir que el escenario que se planteaba le iba a facilitar las cosas al líder.

A la par corrieron The Great Day y Logrado un ratito, pero al pisar la recta el ganador retomó diferencias para empezar a ponerle el moño a su obra maestra. Faltaba aún el intento final del valiente Crackspeed, que por los 300 metros dejó los palos con Pablo Falero en sus riendas e intentó alcanzar al líder, aunque su esfuerzo no encontró mayor premio que terminar como escolta a 1 1/2 cuerpo del ganador.

Agotado, Logrado quedaba tercero a otros 10, con San Onofre (Easing Along) en cuarto a otros 4. Del lote de vanguardia estuvo ausente Crazy Icon (Sixties Icon), impedido de lograr el double-event por una pista que no lo trató bien y sobrellevando una larga reprise. Lo suyo pasa definitivamente por el pasto, y hacia allí irá su futuro si la salud le da una mano.

The Great Day es hoy el mejor caballo peso por peso en el país y su triunfo en el Estrellas Classic traslado un pensamiento mayoritario a los papeles. Maduro, sólido, entero, se mostró superior siempre en la carrera más importante de las Estrellas.

Para el nieto de Honour and Glory mantenerse en la cima es un tema superado y ahora su gente deberá analizar el rumbo a tomar, pues el cronograma nacional no tiene más pasos importantes sobre dos kilómetros, abriendo paso a los 2400 metros en las carreras más importantes.

Para Juan Carlos Bagó y su gente, ese será un problema a resolver más adelante. Su felicidad por los 30 años de las Estrellas y por el triunfo de The Great Day fueron un cóctel perfecto. Que el turf encuentre su camino para crecer sería la frutilla del postre.