El padrillo que importó La Quebrada y que sirve desde 2016 del otro lado del Río ganó la estadística de 2 años

SAN JOSÉ, Uruguay (Especial para Turf Diario).- No siempre el turf recompensa las inversiones arriesgadas. Muchas veces las jugadas no tienen el final con el que un criador o un propietario se ilusiona; más, es muy corriente masticar bronca y tener que dar vuelta la página de forma obligada que poder disfrutar del éxito “burrero”.

Para Esteban Cabrera y su Haras Santa María de Juncal es momento de capitalizar logros, de sentirse lleno y feliz y de disfrutar los triunfos de la primera generación local del padrillo The Leopard, que sirviera durante varios años en el Haras La Quebrada, en Argentina, para recalar de este lado del río en 2016, en una apuesta amplia y que la cabaña asumió junto con Santa Lucía de la Candelaria, Los nenes, Don Bebe, Palermo y Marnu.

Con la talentosa Astrid, la mejor potranca de la generación en Maroñas, como punta de lanza, el hijo de Storm Cat quedó primero en la estadística general de padrillos 2 años por sumas ganadas, carreras ganadas y por clásicos ganados, siempre según el Stud Book Uruguayo.

“Estamos muy contentos. Si bien The Leopard siempre estuvo bien considerado y sus productos se valoraron en el ring, la gente los quiere ver correr, porque en la pista está la verdad y es donde todos se convencen. Por más que antes hubiera producido ganadores de G1 en Argentina, tenía que responder acá y, por fortuna, hoy podemos decir que lo está haciendo”.

Santa María de Juncal apuesta a la calidad por sobre la cantidad. Con unas 30 yeguas madre propias, Cabrera explica parte del éxito en repetir cruces genéticos ya probados y en mantener un número de ejemplares que permitan la máxima calidad a la hora de la cría.

Pero, a la vez, sabe que el trascender es más difícil de conseguir en soledad: “Sin el apoyo de los socios en The Leopard nada hubiera sido posible. Fue muy importante su actitud y tomar el riesgo; hoy tenemos más gente que se quiere sumar y eso nos pone felices”.

Con su primera camada uruguaya, The Leopard tiene en Astrid a su exponente principal. La ganadora del Juvenile Fillies de Campeones y del reciente Gran Criterium Potrancas (G2) nació en Santa María de Juncal y se consagró como la mejor dos años. Pero además también se destacaron Leoparda Brava, titular del Clásico Juan Amoroso y tercera en el Benigno Paiva Irisarri; junto con Leopardo Salvaje, Leopardo Malevo y Leopardo Real, todos ganadores a los 2 años.

“Nosotros comenzamos la actividad en el haras en 2008 y disfrutar de un éxito así después de tan poco tiempo es reconfortante. Nos equivocamos, pagamos derecho de piso, pero fuimos aprendiendo y siempre tratamos de hacer lo mejor que pudimos. Particularmente me gusta la genética y armar los cruzamientos; como cabaña no nos quedamos quietos y tratamos de ir buscando nuevas madres y reemplazar otras. Sin ir más lejos, no hace mucho compramos a Wild Vip (Kodiak Kowboy), primero buena en Brasil y también aquí”, cuenta Cabrera.

The Leopard, un hijo de Storm Cat ganador de grupo en los Estados Unidos y que antes en Argentina produjo a la G1 Wanna Dance y a los clásicos Nickelback, Comparsero, Nut Mix, Figureta, Pete the Tiger, Gata Feliz, Madonna Alfonsina, Raven Master, Zamba Mía y Vía Valnerina, encontró un “segundo hogar” en Uruguay y ahora paga con resultados el esfuerzo realizado por el grupo de haras que encabezó Santa María de Juncal.

El camino es largo y es mucho más todavía lo que se espera del padrillo, que de la mano de Astrid tiene una carta fuera de serie para las carreras más importantes del segundo semestre, con la Polla de Potrancas (G1) como un objetivo ya cercano y al alcance de la mano. En el caso de The Leopard, la inversión claramente rindió sus frutos.