El hijo de Greenspring, que venía de reprisar, se impuso de punta  a punta y con comodidad en el Clásico Oswaldo Aranha (L)

LA PLATA.- Libre de la reprise, Tío Boy volvió a la pista donde se hizo famoso de potrillo y se reencontró con el triunfo, quedándose con la tradicional milla del Clásico Oswaldo Aranha (L), esta vez, en una versión algo devaluada. Delicado de un tiempo a esta parte, el zaino no encontró oposición en los 5 rivales que le salieron al cruce, haciendo pesar su clase.

Uno de los mejores 2 años aquí en 2020, cuando se llevó el Especial Iniciación y el Clásico Agustín B. Gambier (G3) antes de quedar en boxes por más de 9 meses, el hijo del generoso y extrañado Greenspring asumió la responsabilidad de su favoritismo con coraje, asumiendo el comando del lote temprano y soportando el asedio que por dentro ensayó Tornazolado (Aerosolo).

El ganador quedó sólo al frente en la mitad de la curva, sacó un par de cuerpos ni bien pisó el derecho y de allí en más hizo todo muy sencillo, rematando al galope y llegando al disco con 4 cuerpos sobre Don Beco (Lenovo), mientras el 3 años Bellaco Song (Alcindor) era apenas tercero a 1 largo y sin ser peligroso nunca, todo tras una meritoria marca de 1m36s60/100, con parciales de 24s94/100, 47s90/100 y 1m11s37/100.

Criado por el Haras Vikeda y defensor de la caballeriza El Ciclón, Tío Boy unió en el pesaje al equipo conformado por el jockey cordobés Rodrigo Blanco y el cuidador Marcelo Sueldo, de enorme efectividad desde que hace aproximadamente un año empezaron a trabajar juntos.

En Potra Tía (Potrillón), Tío Boy es hermano de 4 ganadores y pertenece a una familia de La Irenita y que luego tuvo una rama bastante generosa en el desaparecido Haras La Madrugada. Potra Tía es hermana materna de la excelente Potriara (Potrillazo), múltiple titular de grado exportada a Brasil, y de Potri Clara (Potrillazo), que con la chaquetilla del Stud Tori ganó aquí el Clásico Marcos Levalle (G2).

Ahora para Tío Boy son 4 victorias en apenas 8 salidas a pista y con 4 años parece tener bastante más por ofrecer, siempre y cuando su salud le de una mano. Ya probó sobradamente su categoría y su coraje para ir superando los desafíos físicos que el destino le fue poniendo en el camino.

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