Con la campaña de 2 años trunca, son varios los nombres que todavía sueñan con destacarse

Entre las situaciones inéditas que se dieron en el turf por el coronavirus está la estadística de productos de 2 años que quedó trunca e incompleta cuando quedaba por delante el trimestre más fuerte, con el camino clásico que culmina en las Carreras de las Estrellas. Claro, en el contexto del país, si se lo compara, por caso, con la frustración de los chicos de 7° grado y 5° o 6° año que sufren por un ciclo mutilado que les posterga la ilusión del fin de curso y el viaje de egresados, es una nimiedad. Pero en la hípica, donde reina el resultado, las estadísticas lo son (casi) todo.

Por eso, los criadores, que invierten como toda la vida en padrillos y esperan pacientes con “su fe veterana” (diría Mario Benedetti), son el primer eslabón de una cadena de infortunios a la que se suma la ilusión de los propietarios, muchos de los cuales saben que mientras la generación más joven atraviesa los albores de la temporada tienen oportunidades de correr en el nivel clásico sin que eso suponga una aventura, con el sencillo mérito de ganar apenas una carrera. Y a veces ni eso.

Los reproductores de primera generación, sin embargo, entregaron algunas tendencias desde octubre o noviembre de 2019 que deben apuntarse, algunas de ellas con números que, si se analizan en detalle, le dan un lugar más que expectante a Todo Un Amiguito (Mutakddim), el caballo de Stud y Haras Don Nico.

Los números puros ubican arriba en la lista a Alcindor (Unbridled’s Song), la nueva apuesta de El Alfalfar, que es el que más carreras ganadas sumó al cierre de las acciones, con 6 victorias comunes entre los 16 productos que salieron a la pista, sin placés clásicos, seguido de Le Blues (Roman Ruler), de El Paraíso, con 4 éxitos y 10 caballos en competencia. Le Marchand (dos carreras en La Plata, 1° Clásico Precoces (2017), 2° en el Criadores Argentinos del SPC -L-); Luthier Blues (dos carreras en Palermo, un 1° y un 2°); Nashin Blue (dos corridas, un 1° y un 3°); La Rubia Blue (una corrida, un 1°) son sus hijos más eficaces. 

Tercero quedó Mastercraftsman (Danehill Dancer), la joya irlandesa de Firmamento que sirvió en Chile, y que en la Argentina presentó cuatro descendientes, de los cuales ganaron dos, incluido Curioso Master, cuyo debut despertó una expectativa obligadamente extendida ahora.

El Stud Book Argentino incorpora en sus estadísticas el Indice de Ganancias Promedio (IGP), cuyo líder entre los padrillos de primera generación es Cosmic Trigger, el padrillo de Juan Antonio/Abolengo. Ese dato surge de la ganancia promedio de los hijos de cada padrillo respecto de la ganancia promedio de todos los corredores en cada año, y luego promedia hasta los últimos diez años. El hijo de Lizard Island y Candy Girl (hermano materno de Candy Ride), suma 3.88 de IPG y se encuentra 30° en el ranking.

Pero los números relativos de Todo Un Amiguito lucen tan valiosos que merecen destacarse. Está 21° en la estadística general de 2 años, con cuatro hijos que conocieron la pista en competencia, dos de ellos ganadores: las potrancas Whitty (en Winning Card, por Grand Reward), un primero y un segundo en La Plata, y Amiguita Bohemia (en Diosa Gaucha, por Southern Halo), ganadora en su única actuación en Palermo. Su IPG es de 3.46, lo que lo coloca segundo entre los padrillos debutantes en la misma línea que Ecólogo (Equal Stripes y Equal Austral, por Barkerville), ganador del Jockey Club (G 1), que tuvo dos productos en la pista y un ganador, Bolígrafo, que además fue segundo del Clásico Agustín Gambier (G2).

En comparación con los reproductores mencionados, Todo Un Amiguito, ganador de tres distinciones Pellegrini (Caballo Adulto y Mejor Millero, dos veces) y seis Grupo 1, suma el detalle de tener la cantidad más baja de nacimientos junto con Alcindor, con 39 ejemplares nacidos en 2017. La campaña de los caballos de 2 años ya terminó, pero el panorama alentador en cuanto se abran las puertas de los hipódromos centrales no va a decaer.

Gustavo S. González