En otra notable demostración, el hijo de Treasure Beach se impuso de punta a punta en los 2000 metros del Clásico Otoño (G2)

Por Diego H. Mitagstein

Cuando el público hípico argentino se cruza con un caballo como Treasure Island lo aplaude y lo admira. Nadie, seguramente, se atreverá a calificarlo de crack, pero todo lo que su corazón gigante es capaz de dar estremece, alegra y hace imposible no alegrarse ante cada nueva gran demostración que cumple. Es un crack, pero a su modo.

En ese raid que parece interminable de actuaciones formidables, el hijo de Treasure Beach volvió a ganarse merecidamente todos los aplausos convirtiéndose en la máxima figura del impactante sábado que se vivió en el Hipódromo Argentino de Palermo, quedándose con el Clásico Otoño (G2-2000 m, arena), agregando otra medalla dorada de lujo a su campaña despampanante.

Tras quedar tercero en el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1) y segundo en el Gran Premio Miguel A. Martínez de Hoz (G1) el caballo del Stud Bien de Abajo volvió a la arena céntrica donde comenzó a sentar su fama de bueno para lucirse, brillar, dejar en claro que es uno de los candidatos principales hacia el inminente Gran Premio República Argentina (G1), la carrera más importante del año para los fondistas mayores allí.

Increíble todo lo que vivió y consiguió Treasure Island en un período de 11 meses, porque pareciera que hace siglos se habla de sus proezas, cuando en realidad el tiempo que pasó desde su salto a los primeros planos de abril de 2023 triunfando en la milla del Clásico Benito Villanueva (G2) fue un abrir y cerrar de ojos.

Milla, 2000 metros, 2400… Pasto o arena, pesada o blanda; San Isidro o Palermo, casi nada fue escollo para el zaino, que desde entonces se impuso en 5 ocasiones y marcó en otras 4, cumpliendo en el Gran Premio Copa de Oro (G1) y presentación más potente.

Treasure Island volvió en el Otoño a su vieja táctica de darlo todo adelante, manejando el ritmo a su antojo, tendiéndose, encontrando el paso justo. Gustavo Calvente fue el encargado de ejecutar a la perfección esa partitura, y sus condiciones de jockey clásico ya son bien conocidas por todos. 

Sus rivales no se animaron a desafiarlo y cuando se acordaron de ir a buscarlo ya era tarde. En el inicio de la recta algunos lo intentaron, aunque esos movimientos pasaron casi desapercibidos ante la autoridad que ejerció en ese tramo el vencedor, que comenzó a distanciarse hasta cruzar el disco con 4 cuerpos de ventaja sobre Nochero Querido (Most Improved), de gran reprise tras superar una lesión que lo dejó fuera, por ejemplo, del último Gran Premio Dardo Rocha (G1).

A ventaja mínima, Don Champagne (Long Island Sound) fue tercero, con estrecho margen sobre Crazy Talent (Equal Talent), Billion (Galicado) y Comando Secreto (War Command), que completaron el marcador, todo tras 2m1s75/100.

De los mejores caballos que nacieron en el Haras El Doguito, de los Villa Urquiza, Treasure Island viene respondiendo notablemente al excelente trabajo en la preparación que cumple Nicolás Martín Ferro, no sólo por mantenerlo en un nivel soberbio al cabo de tanto tiempo, sino por haberle sabido dar a esa velocidad que siempre mostró la capacidad necesaria para lucirse en la distancia.

El notable Treasure Island dio otra gran demostración en el Clásico Otoño, se volvió a ganar merecidamente todos los aplausos y el Campeonato Palermo de Oro tiene en sus 4 patas un candidato de lujo.