El jockey decidió jugarse siguiendo a la puntera Amar Azul; cuando llegó la recta dominó y dejó sin posibilidad a sus rivales

El ranking de las dos años sobre el césped de San Isidro cambió de manos de inmediato. Poco le duró a Penny Trigger (Cosmic Trigger) la “camiseta amarilla”, pues no pudo refrendar en el Gran Premio de Potrancas (G1) su previa victoria en el Clásico Eliseo Ramírez (G2). La que saltó este miércoles a los primeros planos fue Tropeadora, que después de dar la nota venciendo cuando debutó en el Clásico Juan S. Boucau, ahora aumentó su nivel, estuvo intratable y saltó al tope de la generación.

Labor soberbia la de la hija del padrillo de primera generación Daniel Boone, que fue terminante cuando dominó en el derecho dentro de una carrera con un desarrollo que rompió Amar Azul (Le Blues) corriendo adelante con varios cuerpos de ventaja y que las demás competidoras no pudieron “leer” tan bien como ocurrió con William Pereyra y la reservada del Stud-Haras Santa María de Araras.

Johnny fue la que más de cerca marcó a la vanguardista, que estableció parciales de 23s73/100 y 46s69/100; el resto decidió venir lejos, demasiado, a la vista de los resultados. Una vez en el derecho, Amar Azul intentó disparar y aguantar, pero en la mitad del derecho se “enterró” -terminaría octava entre diez- y, echándose adentro, Tropeadora la pasó de largo, poniéndose a cubierto de las tardías atropelladas.

Como en el Ramírez, Lindalevesolta (Super Saver) debió conformarse con ser segunda, a 3 cuerpos, mientras Verde Pipian (Treasure Beach) remataba cuarta a 1 1/3 más. La favorita Penny Trigger, en tanto, terminó cuarta, esta vez sin fuego, quizás no tanto por el salto a la milla, sino por las cuestiones inherentes al desarrollo.

Preparada por Mario Ricciuto, Tropeadora empleó un tiempo de 1m37s12/100, tiempo que ciertamente no dice mucho, aunque en general el reloj de San Isidro anda “lento” hace meses. La invicta tiene por madre a Top Road (Signal Tap), nacida en Brasil, con una campañita entretenida en nuestro país, y que ya había producido otras 3 crías ganadoras, todas con padrillos distintos (Heliostatic, Aerosol y Campanologist). Su familia materna es la de Pirovette (Master Bold), bien generosa en todas las cabañas donde su rama se desarrolló.

Al no estar inscripta en las Carreras de las Estrellas, Tropeadora no sólo se perdió el bono extra de 75.000 pesos que aportaba el Estrellas Plus, sino que tampoco podrá acudir a la cita de fin de mes en Palermo. Será entonces tiempo de esperarla, seguramente, hasta el Gran Premio 1000 Guineas (G1), sobre la misma distancia y pista de su consagración.