El hijo de Forestry es la figura principal de un bravísimo Clásico Benito Villanueva (L), sobre la milla de arena; este domingo se enfrenta con Apache Cat y Latte Macchiato, entre otros

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Tupungato, el mejor caballo en la media distancia de la actualidad de este lado del Río, tendrá un desafío bien complicado este domingo cuando se ubique en los partidores del tradicional Clásico Benito Villanueva (L), a disputarse sobre una milla y en la arena.

En la semana en que puede consagrarse con la Distinción Maroñas de la categoría, el hijo de Forestry buscará darle continuidad a su formidable serie de triunfos, esa que ya anda en los 4 consecutivos, encadenando el Clásico Bizancio y Sloop (L), el Gran Premio Pedro Piñeyrúa (G3), el Clásico Francisco y Alberto Milia y el Clásico Guillermo Young (L), este último sobre el césped.

El crédito de la caballeriza Tata Juan, que será conducido nuevamente por Pablo Rodríguez, se cruzará con 8 exigentes adversarios, entre ellos, con Apache Cat (Forestry), que fuera su escolta el 6 de enero para luego ser apenas séptimo en el Milia y tercero en el Clásico Otoño (L), cuando el candidato no fue de la partida.

Latte Macchiato (Put It Back) quiere el título de Tupungato, y vaya si hizo méritos en los tiempos recientes como para pretenderlo. Con 3 victorias al hilo, acaba de llevarse el Clásico Otoño con claridad sobre Gaucho (Put It Back), que también estará en los partidores ahora.

Quillan (Forestry) es otro que busca revancha de Tupungato, con el que ya cayó varias veces. En su caso, hay que recordar que ganó el Piñeyrúa en su versión de 2023 y también es el defensor del título en el Villanueva, sin olvidar su victoria en el Clásico Alfredo de Castro Pérez y Eduardo de Castro Clulow (L).

Pero habrá más, porque el interminable Sub Manner (Subordination) irá por la proeza de seguir luciéndose a sus 8 años, mientras que Justice Cat (The Leopard) sigue buscando reverdecer laureles, recordando que alguna vez supo ser el mejor en Maroñas. Y queda el argentino Man of Word (Safety Check), que ahora de atropellada buscará hacerse notar.