Con una reunión pobrísima de por medio, y un calor insoportable como “invitado especial”, la reunión platense que abrió el fin de semana no llegó ni a los 30 millones de pesos en recaudación

LA PLATA.- Cuando las cosas se hacen mal, generalmente terminan mal. Y si en el medio el destino se ensaña, peor todavía. Cuando Palermo y San Isidro cedieron varios sábados en el cronograma de cada temporada al Bosque, accediendo a un viejo pedido, podía pensarse que allí se harían los esfuerzos como para darle a ese día, el más preciado por los hipódromos, jerarquía.

Sin embargo, una vez que consiguieron el objetivo, los dirigentes de los eucaliptos nunca pusieron énfasis en armar fechas importantes y, para peor, con el tiempo la fuerza fue cada vez menor. Hasta llegar a la jornada de este sábado, espantosa desde lo técnico y que, encima, se disputó en un horario imposible (comenzó a las 14,30) para un día con 46 grados de térmica, fuera de la pista…

La moraleja fue que al cabo de 11 carreras programadas la recaudación fue de sólo 29.299.450, la nada misma si se tiene en cuenta que una semana antes en Palermo se habían jugado cerca de 87 millones.

La situación genera una pérdida enorme de dinero para el turf, pues esa plata que dejó de jugarse no es que se desparramará en los días posteriores, sino que directamente queda en el camino, todo eso obviando el detalle de haber anulado el clásico del día y llamado para condicionales de regulares para abajo.

La dirigencia del Hipódromo de La Plata no da pie con bola, y no parece nada extraño si se tiene en cuenta que siguiendo la línea estatal la lotería provincial ubicó al frente a personas que de caballos y de hípica saben y sabían poco y nada, una situación que los gobiernos trasladan a la mayorías de las dependencias, como si el conocimiento del tema a tratar o manejar no fuera importante.

El sábado sureño estaba destinado al fracaso y, como no podía ser de otra manera, terminó en fracaso, en otro paso en falso de un hipódromo destruído en su estructura y también en sus entrañas, víctima del desprecio y de la utilidad que de él viene haciendo la política hace años. Y es una pena gigante para todos…