El hijo de Ecclesiastic debió guapear de lo lindo para vencer a Garmisch; el favorito Olympic Harvard fue apenas tercero

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- Un final tan ajustado como sorpresivo fue el saldo que dejó este domingo en el Hipódromo Nacional de Maroñas una nueva edición del Gran Premio Presidente de la República (G3-2400 m, arena), una de las carreras más importantes en la distancia del cronograma anual, ya empezando a enfocar hacia el Gran Premio José Pedro Ramírez (G1) de enero próximo.

Ausente Atlético El Culano (Alcorano), el gran referente de la división en la actualidad, la ocasión parecía ideal como para que Olympic Harvard (Drosselmeyer) volviera por sus fueros tras un paso poco competitivo por Las Piedras. Sin embargo, el gran favorito volvió a cumplir una actuación por debajo de lo esperado, quedó tercero, y cedió el protagonismo a dos de los menos requeridos en el totalizador: Un Ser Superior (Ecclesiastic) y Garmisch (Agnes Gold), que se ocuparon de protagonizar un final emotivo y que vio cruzar el disco adelante al primero, por el pescuezo.

Conducido por Federico Píriz, el pupilo de Walter López vino a la expectativa mientras Keep Down (Amigoni) marcaba el camino. Una vez que este quemó las naves en la recta, fue Garmisch por dentro el que dominó, pero pronto tuvo a Un Ser Superior a su derecha, dominándolo y sacando pequeña ventaja. Se resistió Garmisch, tanto como para aportar suspenso al cierre, volviendo y obligando al ganadora dejarlo todo para llevarse el trofeo.

De la cría del Haras Don Bebe, Un Ser Superior había dado la nota allá por octubre de 2019 ganando el Clásico Carlos Reyles (L), aunque luego la irregularidad había sido su marca registrada, más allá de algunas gestiones de valor, como su segundo en el Campeones Classic de la temporada anterior.

Se trata de un hijo del enorme Ecclesiastic y la argentina Millet Glory (Honour and Glory), nieta de la inolvidable tordilla Semilleta (Farmer), que supo marcar época en la larga de Palermo a mediados de los años ‘80 destrozando rivales tal como lo hacía su fenomenal padre.