El crack confirmó ser uno de los mejores caballos de Sudamérica con una fantástica victoria en el Piñeyrúa (G1)

MONTEVIDEO, Uruguay (De un enviado especial).- Fitzgerald es una máquina. Y si alguien tiene alguna duda no deberá más que ver el video del Gran Premio Pedro Piñeyrúa (G1-1600 m, arena) para despejarla. El crack volvió a hacer lo que mejor sabe: dar espectáculo. Soberbio, imponente, superior.

Hoy por hoy, el hijo de Put It Back está “clarito” entre los tres mejores caballos de Sudamérica. Seguramente, si estuviera corriendo en Argentina se hablaría de un Candy Ride (Ride the Rails), o en Brasil de un Much Better (Baynoun). Aquí crack es hoy sinónimo de Fitzgerald.

Asombra el oscuro del Stud La Fe que, según se dice, quizás ya no vuelva a presentarse ante su público. Habrá ofertas de por medio, y si no son satisfactorias, Carlos Zaffaroni, su propietario, ya tendría bastante estudiado para enviarlo por su cuenta a correr a los Estados Unidos.

Si fue la despedida, fue brillante; deslumbrante. Fitzgerald hace todo bien, desde la previa, con una clase llamativa, hasta su andar perfecto sobre la pista que sea, adornado con brazadas de lujo, elásticas, bordeando la perfección. 

El argentino Loved by Rose (Hurricane Cat) salió adelante, pero Fitzgerald nunca lo dejó tomar vuelo. Luis Cáceres lo puso cerquita, lo pasó de largo al finalizar la curva y en el derecho ofreció la sinfonía perfecta, al son de los aplausos que bajaron desde las tribunas para acompañarlo merecidamente.

Sinabung (Discreet Cat), enemigo en la previa, lo fue a buscar por los 400 metros, pero rebotó. Cáceres apenas le movió las riendas al enorme favorito y retomó ventajas que en el disco serían de 6 cuerpos, al cabo de infernales 1m33s40/100, apenas 13/100 por encima del record de Brujo de Olleros (Wild Event), que estableció en el Piñeyrúa de 2012. Y sin ponerse a correr en serio…

Jaffar (Shanghai Bobby) completó a otros 2 1/4 cuerpos la trifecta brasileña. Para los dos argentinos en la cancha, todo fue pobre. Hat Dólar (Hat Trick) fue sólo séptimo, y Loved By Rose fue “a parar al hospital” después de la osadía de mostrar el camino. El potrillo Aero Trem (Shanghai Bobby) fue la única y sensible baja.

Fitzgerald fue el crack que todos esperaban, llegó a su primer éxito de G1 y se llevó el premio más preciado de todos con la ovación que le ofreció el público cuando volvía hacia la veterinaria ya con su manta de héroe del Piñeyrúa encima. No aparecen todos los días caballos como el que tiene el gusto de entrenar Jorge Firpo. Sólo muy de vez en cuando se tiene el placer de disfrutarlos…

Diego H. Mitagstein