En el tiempo récord histórico de 1m59s16/100, el hijo de Shanghai Bobby superó al campeón Atlético El Culano, con los que el preparador Antonio Cintra tuvo un día soñado

Por Diego H. Mitagstein (Enviado especial de Turf Diario a Montevideo, Uruguay)

MONTEVIDEO, Uruguay (Especial para Turf Diario).- El «¡Uruguay nomá!» resonó fuerte en el bellísimo Maroñas. El turf charrúa edificó este domingo una de sus gestas más importantes de todos los tiempos, quizás a la altura de aquél doblete del crack Romántico (Caboclo) en el Pellegrini de San Isidro, aunque con sus diferencias. Fue un 1-2 épico para los caballos locales en la edición número 37 del Longines Gran Premio Latinoamericano (G1-2000 m, arena), con Aero Trem ganándole a Atlético El Culano (Alcorano) para agigantar su leyenda, dándole ambos el 1-2 al entrenador Antonio Cintra, que vivió su día inolvidable llevándose también la Longines Cup, con Demi Moore (Agnes Gold).

La del hijo de Shanghai Bobby y su triunfo es una historia fantástica, de cuento, de esas que dan para escribir páginas y páginas. Porque fue el mejor potrillo de su generación, porque estuvo al borde de la muerte, porque ningún caballo ganó más G1 desde la repertura de Maroñas que él (5), y también porque no sólo le dio la segunda victoria al turf charrúa en el Latino, sino que como «decoración» batió el récord histórico de la distancia con ese 1m59s16/100 en que detuvo el reloj azul gigante que acompaña la escenografía del disco.

Para la Argentina, la expectativa enorme que generaban las presencias de tres cartas de calidad probada como Miriñaque (Hurricane Cat), Village King (Campanologist) y Sandino Ruler (Roman Ruler) terminó con un saldo algo menor a lo esperado.  Village King y Miriñaque llegaron cuarto y quinto, respectivamente, separados por un hocico y a 6 1/4 cuerpos de Aero Trem, mientras que Sandino Ruler fue sólo octavo a 13 largos, con problemas de tránsito en los primeros tramos.

Ganador de la Polla, del Jockey Club y de dos Piñeyrúas, Aero Trem pasó como Garrincha por la parte interna en el derecho y, una vez al frente, fue una pared para Atlético El Culano, el mismo que cuando trabajaron juntos en la previa le sacó unos 7 cuerpos… Así son las carreras.

Win Here (Breathless Storm), el chileno de las atropelladas fabulosas, fue un notable tercero, corrido al centímetro por Héctor Lazo (en reemplazo de último momento por Luis Torres) y el marcador lo clausuró Gaucho (Put It Back), que entró al Latino en la mañana del día de la carrera por la ventana cuando se bajó por lesión Blanc de Noirs (Agnes Gold).

Volviendo a los argentinos. Miriñaque y Village King corrieron siempre cerca uno del otro, y fue el tordillo el que insinuó con definir al dejar la curva. Pero no arrancó nunca el pupilo de María Muñoz, que siguió parejo en su ritmo con el crack de El Angel de Venecia emparejando también frente a las tribunas. Para Sandino Ruler, aquellos inconvenientes iniciales lo complicaron y ya después le costó terminar de acomodarse.

Hubo otras decepciones, como la de los peruanos Nuremberg (Southdale) y Novillero (Southdale), apenas décimo y décimo segundo muy alejados, sin ser ni la sombra de lo que siempre brinda en Monterrico, mientras que Mapa Mundi (Cape Town) acentuó la debacle brasileña en la carrera que domina en los números, pero que últimamente lo tiene muy atrás.

En medio de un momento único como el de la pandemia de Covid-19, entre restricciones y protocolos y con algunos momentos de duda sobre si finalmente el Longines Latinoamericano (G1) podría correrse, el Hipódromo de Maroñas aprobó sobradamente la materia, con una organización tan prolija como es costumbre.

La rueda seguirá dentro de 5 meses en el Hipódromo Chile, en Santiago, Chile, y hay quienes se animan a pronosticar que 2023 seá el año de la revancha para el Hipódromo de San Isidro tras haber tenido que alojar la prueba sin público en 2020. Donde sea, hoy el Latino es el Latino.