USA legaliza las apuestas deportivas y el turf se acomoda en las gateras
16 Mayo, 2018 Share

USA legaliza las apuestas deportivas y el turf se acomoda en las gateras

Analistas estiman que la decisión de la Corte Suprema terminará beneficiando también a la actividad hípica

Para tener una idea de la magnitud del negocio que la Corte Suprema de Estados Unidos acaba de legalizar, tengamos en cuenta que Brasil desde hace ya varios años es uno de los 5 países con mayor nivel de apuestas deportivas. Lo curioso es que en Brasil las apuestas deportivas ¡están prohibidas! Mejor ejemplo, imposible. El fallo de la Corte Suprema del norte, que llega luego de muchos años de trabajo especialmente de los hipódromos y autoridades del turf del Estado de New Jersey, establece que cualquier Estado americano puede dictar normas para que empresas privadas obtengan licencias para tomar apuestas deportivas, y entre las empresas que se presentarán para ello, están varios hipódromos americanos que en algunos casos ya se han asociado, o están en vías de hacerlo, con algunas de las empresas de juego internacionales más grandes del planeta.

No es posible dimensionar en números al mercado allí, pero todas las estimaciones no solamente comienzan con un piso de varios miles de millones de dólares, sino que a los pocos años se presume que las apuestas deportivas serán número uno en el mercado del juego, por encima del poker online y las tragamonedas y casinos.

A la hípica estadounidense este panorama le genera, por supuesto, una feroz competencia por los dólares que se apuestan, pero los analistas consideran que existen muchas razones de peso para creer que la hípica se verá beneficiada con la introducción de esta modalidad que ya es furor en Europa. De hecho este fallo de la Corte Suprema es producto de una larga batalla administrativa y legal, como se dijo, de la hípica y las autoridades del Estado de New Jersey.

Por un lado los hipódromos son operadores de juego creíbles y de larga trayectoria en cada Estado, y saben llevar adelante la administración de una casa de apuestas en forma moderna y rentable, para lo cual han tenido que desarrollar tecnología para ello y creatividad para vender su producto. Por el otro, los hipódromos están acostumbrados a convivir tanto con organismos de control estatales como con los representantes de la hípica, y con ambos participantes deben permanentemente negociar y compartir los ingresos de las apuestas.

Este último no es un dato menor, ya que las diferentes ligas de los deportes estadounidenses más populares ya han expresado claramente su posición en el sentido de que esperan que en cada Estado tanto las autoridades gubernamentales como los operadores de juego que obtengan licencias, compartan beneficios con ellos, que son quienes ponen a disposición los eventos deportivos y pagan los jugadores.  Esa gimnasia replica de alguna manera en la permanente negociación de los hipódromos con los representantes de la hípica en cada segmento del negocio de apuestas (retenciones, simulcasting, sponsoreo, bonus, inscripciones, etc).

Otro factor que se espera beneficie al turf es que las apuestas sobre las carreras de caballos tienen en su esencia el atractivo que los otros deportes no tienen, y que es el factor de satisfacción instantánea, ya que, obviamente, una carrera de caballos dura en promedio aproximadamente un minuto y medio.  Ese efecto es el que se buscó desarrollar, y lo que efectivamente se logró con enorme éxito, con el juego “in play” o “intra play”, que es permitir que los apostadores que están viendo un partido que en total dura entre 2 y 3 horas, puedan efectuar apuestas con resolución casi inmediata, mientras esperan el resultado final.  Jugadas sobre qué jugadores hacen más goles o triples o “home runs”, y en qué momento lo harán; qué posibilidades existen de que antes de terminado un período un jugador concrete o un equipo mantenga o dé vuelta un resultado.. Son todas apuestas buscadas justamente para evitar que los fanáticos del deporte tengan que esperar al resultado final para saber si ganaron o perdieron, permitiéndoles entretenerse durante el mismo y aumentar las posibilidades de ir más allá en la ganancia esperada o bien, simplemente, cubrirse.  Las carreras de caballo son de resolución inmediata de por sí, por naturaleza, y como en los locales o sitios de juego donde se efectúen apuestas deportivas existirá el simulcasting, se espera que los aficionados a las apuestas deportivas hagan algunos tiros incluso cuando su primera o segunda opción no sea el turf.

Hacia las nuevas generaciones

Otro aspecto del cual se beneficiará el turf será el vinculado con la llegada a las generaciones menores de 40/30 años, que por las razones que fueran no se acercan masivamente al deporte hípico, pero al tenerlo ahora dentro del menú de apuestas en su computadora o celulares, se espera que se siga la tendencia que ya se ha visto en Europa y Asia, la que dice que esos jóvenes encuentran atractivo en apostar sobre las carreras de caballos, especialmente sobre aquellas que por su trascendencia nacional o internacional tienen cierta repercusión en las redes sociales.

Desde ya que las redes son el canal natural de información sobre apuestas en todo el mundo, especialmente vía los celulares, y el turf no será la excepción.  A esto se suma el hecho que las apuestas deportivas han desarrollado con enorme éxito las apuestas de dividendo fijo, muy comunes en Europa, que tienen más atractivo para los jóvenes que las jugadas mutuas a las que está  acostumbrado el hípico, ya que éstas últimas fluctúan hasta último momento como consecuencia del monto de “boletos” a cada competidor, lo que, se ha comprobado, tiene un efecto negativo en la percepción de esos apostadores jóvenes que están dispuestos a jugar a casi cualquier deporte pero que para hacerlo quieren tener un “precio fijo” y atenerse a ello.

La Corte de Estados Unidos ha tomado una decisión que abre a la legalidad un negocio de una trascendencia y magnitud pocas veces vista en el pasado.  Miles de millones de  dólares se canalizarán ahora dentro de la legalidad, aportarán impuestos de todo tipo y generará inversiones colosales en tecnología, locales, producción, marketing y excelentes ingresos para las siempre ávidas arcas de los Estados, quitándoselos al mundo de las apuestas ilegales.

Hace algunos años, cuando el viejo hipódromo de Monmouth Park, las autoridades y la hípica de New Jersey comenzaron el camino que ahora llegó a su fin, muy pocas personas creyeron que el éxito iba a coronar la gestión.  Tuvieron que pasar durísimas pruebas, entre otras ganar un plebiscito en el Estado de New Jersey,  lidiar con obstáculos administrativos y legales gigantescos que demandaron energía, talento y dinero, pero finalmente triunfaron.  New Jersey tiene desde hace casi un año ya listas las normas legales que le dan marco a este nuevo negocio y a éstas nuevas inversiones, pero muchos otros Estados se irán sumando en los próximos meses.

La hípica estadounidense se enfrenta  a una posibilidad de continuar creciendo y modernizándose como no sucedía desde que hacía casi 30 años, cuando otros soñadores dijeron que si a un apostador que estaba en un hipódromo o en una agencia se le ofrecía apostar en simultáneo con otros hipódromos lo haría, idea a la que llamaron simulcasting…  También tuvieron razón, y el turf del norte creció exponencialmente.

Ojalá estos ejemplos llegaran a nuestra hípica y a nuestras autoridades, y ambos concurrieran a sostener propuestas modernas de desarrollo de las apuestas legales que generan negocios, trabajo e ingresos para el Estado, alejándose del modelo de desarrollo del juego que perdura lamentablemente en nuestra provincia de Buenos Aires basado en la instalación de bingos para que apuesten las personas de menores recursos incluso en localidades que en muchos casos ni siquiera tienen agua potable o cloacas, sin generación alguna de trabajo ni de inversiones.

José M. Nelson