El hijo de Orfevre fue imparable atropellando desde la última posición; fracasaron los favoritos y Super Corinto terminó lejos y manco

Otra vez el turf japonés está en la cima del mundo. Hace un mes, Panthalassa (Lord Kanaloa) se quedaba con la Saudi Cup (G1), y este sábado el honor de los titulares fue para su “compatriota” Ushuba Tesoro, el sorpresivo ganador que tuvo la 27ma. edición de la Dubai World Cup (G1-2000 m, arena, US$ 12.000.000 de bolsa), disputada en el siempre impresionante Meydan.

El ganador que había tenido a fines de diciembre el Tokyo Daishoten (G1) de Ooi, y que venía de prepararse con un éxito en el Kawasaki Kinen de Kawasaki, fue una aplanadora cuando atropelló abierto en la recta final para vencer con solvencia, ante el fracaso de los favoritos y la floja performance del argentino Super Corinto (Super Saver), representante de la caballeriza peruana Jet Set y con la preparación y monta de los chilenos Amador Sánchez y Héctor Berríos.

Yuga Kawada, una referencia de estos días entre los jockeys nipones, leyó el desarrollo a la perfección y reservó toda la fuerza del hijo del crack Orfevre para cuando estuviera frente a las tribunas. Bastaba saber si el zaino respondería cuando se lo requiriera, y vaya si lo hizo.

Su carga fue terminante, cortando el vuelo de un Algiers (Shamardal) que confirmó el gran nivel que mostró durante el Carnaval Internacional y terminó segundo, cuando por algún momento alentó expectativas de quedarse con el éxito.

Después del triunfo de Derma Sotogake (Mind Your Biscuits) en el UAE Derby (G2), y del que alcanzó Equinox (Kitasan Black) en el Dubai Sheema Classic (G1), Ushuba Tesoro completó el triplete nipón, de “racha interminable” en las series internacionales de los últimos tiempos.

Como se esperaba, Panthalassa salió disparado desde su partidor número 15 a matar o morir, pero entre ese movimiendo casi desesperado, y la presión que le puso Remorse (Dubawi) en su marca personal, el líder aflojó bien temprano para empezar un inexorable camino hacia el fondo.

Había llegado la hora de buscar a Country Grammer (Tonalist), el máximo candidato y ganador hace 12 meses, pero el caballo de Bob Baffert jamás apareció. Dominó Algiers y luego entró en escena Ushuba Tesoro para llevarse todo, después de venir durante buena parte en el último puesto, bien lejos del resto.

También en larga carga, Emblem Road (Quality Road) fue notable tercero, delante de T.O. Keynes (Sinister Minister), otro japonés y al que el ganador había dejado segundo en el mencionado Kawasaki Kinen.

Para Super Corinto todo salió mal, quedando lejos en todo momento y ya entregando sus posibilidades desde la curva, a la “sombra” de los terronazos y con un Héctor Berríos que, al advertir que ya no había nada por hacer, decidió dejar de exigirlo para que recorriera el resto de la carrera al galope. 

Su actuación era previsible, pues entregaba muchas ventajas, aunque un rato después de la carrera se supo que terminó con claudicación en su mano derecha, sobre la cual se harán estudios en las próximas horas. La idea era verlo no llegar tan lejos, pero chocó de frente contra la realidad, más allá de la lesión. Será barajar y dar de nuevo para su equipo, que sabe a la perfección que hay caballo para seguir pensando en objetivos grandes, quizás, ahora con un poco más de cautela, buscando crecer paso a paso.