Ya casi recuperado de la lesión que lo sacó de escena a fines de diciembre, el jockey cordobés apuesta por tener un 2021 especial

Por Diego H. Mitagstein

Se lo escucha tranquilo, con ganas de volver, pero sin desesperación. Hace un tiempo parece haber hecho un click Rodrigo Blanco, un jockey bueno, bueno en serio, que, como él mismo siempre se encarga de reconocer, se tuvo a sí mismo como principal contrapeso por mucho tiempo.

Las etapas de la vida son así, y llega un momento en que todo empieza a acomodarse, esa donde los golpes que alguna vez resuenan, sirven como envión para cambiar el perfil y buscar corregir el camino a tiempo. No es tonto equivocarse, pero sí inteligente darse cuenta de haberlo hecho. Y por allí transita el cordobés, ya casi recuperado del accidente que a fines de diciembre le causó la fractura en el quinto metatarsiano de su pie derecho y que le está demandando unos dos meses de recuperación.

“Estábamos en los partidores y se escapó el caballo. Sentí algo, pero no demasiado, como si los dedos se me hubieran doblado para arriba. Pero cuando volvió a entrar largamos como sí nada; hicimos 200 metros y me quería tirar del dolor. Crucé el disco, me bajé, me revisaron en el servicio médico y me mandaron a la Trinidad para una placa, donde me dijeron lo que me había pasado y que incluso quizás me tenían que operar. Por suerte no hizo falta y hoy estoy muy bien. El doctor Horacio Focaraccio vio la placa nueva el otro día y me dijo que para él ya estaba ok para empezar kinesiología, pero este viernes lo veo al traumatólogo y me dirá que hacer”, relata Blanco, que apenas unos días antes de golpearse había sumado el trigésimo triunfo de G1 en su campaña en Argentina, con Irideo (Easing Along) en el Gran Premio Joaquín S. de Anchorena (G1).

El tiempo fuera de actividad le sirvió a Blanco para visitar a su familia en Córdoba, disfrutar de sus hijos y ver después de mucho tiempo a su abuela, todo por la maldita pandemia. De regreso, Blanco se muestra feliz por la actualidad que vive y esperanzado por lo que vendrá cuando le toque regresar a las pistas.

“Vamos a ver al mejor Rodrigo Blanco, potenciado”, lanza entre sonrisas, pero lejos de querer ser gracioso; aseverándolo, casi juramentándoselo a sí mismo. El sabe de su capacidad, la conoce mejor que nadie; pero también sabe de sus “cosas”.

“Me acomodé yo en la cabeza. Acá secretos no hay: si laburás todos los días te ponés y los triunfos llegan. Antes me costaba el peso, y antes del accidente te hacía 54 kilos sin matarme como antes, cuando hasta me costaba dar 57. Ahora andaré en 57 1/2, pero cuando vuelva a la vida normal y a montar se bajan rápido. Tengo claro que mi problema era yo”, reconoce, maduro.

“Manso”, lo que se dice “manso”, seguramente nunca lo veamos a Rodrigo, cuyo carácter es fuerte, aunque a comparación de otros tiempos hoy parece bastante “domado”. Cuenta que es la primera vez que se fractura en un accidente corriendo (“Soy un afortunado, sin dudas”), y también que “Lo que me pasó no me da bronca. Me llamó muchísima gente para ver cómo andaba y cuando volvía; me puso feliz”.

Sobre cómo enfrenta su 2021, el jockey confiesa esperanzado: “Estoy muy cerca de cerrar con Marcelo Sueldo para empezar a correrle todos sus caballos; es casi un hecho que así será. Es un cuidador muy ganador y será un espaldarazo para mí. Además, seguiré montándole los martes a Dany (Carlos D. Etchechoury), como siempre. Cuando me surgió la posibilidad de Sueldo lo hablé con él y me dijo que le diera para adelante, que no lo desaprovechara. Son cosas que hacen bien, que hablan de la confianza y de lo grande que es Dany, el mejor de todos. Además Darío Periga me daba muchos de sus caballos que viajan de La Pampa y las otras montas van llegando; si uno está bien, en peso, ganando, siempre te van llegando, como me pasó con Irideo (Easing Along) en el Anchorena, al que no pudo correr Ivan (Monasterolo) y lo terminó ligando yo”.

Pese a la pandemia, el 2020 de Blanco fue productivo, aunque le quedó un sabor amargo tras el distanciamiento de King Slew (Campanologist), con el que había ganado el Classic de las Estrellas: “Y… Te da bronca, fue la primera vez que me pasó y había sido mi primera victoria en las Carreras de las Estrellas. Lo único que me quedó fue el plato, porque cuando se lo fui a dar a Gustavo Calvente me dijo que yo le había ganado en la cancha y que era mío”.

Rodrigo Blanco va preparando la vuelta. No habla de tiempos, pero sabe que será pronto. Ojalá, como dice, veamos a su mejor versión. A un Rodrigo potenciado.