El hijo de Candy Ride sumó otro G1 ganando el Runhappy Metropolitan Handicap de Belmont Park

ELMONT, New York (Especial para Turf Diario).- Parece que se va a desarmar todo cuando corre Vekoma, pero ¡lo que corre! Es un infierno la velocidad del hijo de Candy Ride, que este sábado en la arena de Belmont Park le dio un nuevo éxito de G1 al padrillo argentino quedándose con una de las carreras más tradicionales de la media distancia en los Estados Unidos.

Ante un lote durísimo, el alazán ratificó su enorme actualidad imponiéndose en el Runhappy Metropolitan Handicap (G1-1600 m, arena, US$ 500.000 de bolsa), dominando de un extremo al otro, manteniendo su invicto de la temporada, sumando su segundo lauro consecutivo en la máxima escala y clasificando para el Breeders’ Cup Dirt Mile (G1), pues la carrera formaba parte del Challenge Series.

Vekoma, uno de los 16 titulares de G1 que ya produjo el formidable Candy Ride, evolucionó grande en 2020 de aquél potrillo promisorio que se hizo conocido el calendario anterior. Si bien la cancha más importante de New York está rápida, sostener un ritmo inicial de 45s87/100 para los 800 metros ante grandes caballos es tarea difícil. Pero el pupilo de George Weaver hace fácil.

En el derecho se arrimaron todos, pero bastó que el venezolano Javier Castellano le pidiera el resto para que el nieto de Speightstown respondiera de la mejor forma, retomara diferencias y cruzara la meta con 1 1/4 cuerpo sobre Network Effect (Mark Valeski), mientras Code of Honor (Noble Mission) quedaba tercero al pescuezo y el favorito McKinzie (Street Sense) defeccionara llamativamente para quedar sólo quinto, todo tras “intratables” 1m32s88/100.

Vekoma venía de ganar por una cuadra y sobre un fangal el Carter Handicap (G1), y ahora dejó en claro que la distancia no es un tema; tampoco se puede olvidar que supo quedarse sobre 1800 metros con el Toyota Blue Grass Stakes (G1), en Keeneland…

Ahora en sus planes aparece el Forego Stakes (G1), otra vez sobre 1400 metros, pero en Saratoga. La otra posibilidad es pensar directamente en la Breeders’ Cup, serie para la que también tiene gatera asegurada en el Sprint (G1), sobre 12 cuadras, una distancia que no corre desde su debut.

Vekoma hizo todo bien otra vez en Belmont Park, superó un reto bravísimo y se postula como una de las grandes figuras de la temporada. Los 135.000 dólares que costó como yearling en Keeneland hoy lucen una inversión ínfima para un ejemplar de sus habilidades. Con casi 1.250.000 dólares ya acumulados en premios, lo del alazán es realmente impresionante. ¿A quién le importa ahora cómo saca la mano?